El mundo se encuentra en medio de un fin de semana lleno de TACOs y CONTRATACOS, donde la guerra parece no querer terminar y el Estrecho de Ormuz se convierte en un rehén de las circunstancias. Sin embargo, en medio de este caos, el único catalizador relevante que sigue manteniendo la atención de todos es el precio del petróleo.
Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero de 2026, el mercado ha estado en constante tensión, con Wall Street llegando a este episodio con posiciones compradas en oro como una supuesta cobertura. Sin embargo, el oro no ha cumplido con las expectativas, ya que su comportamiento suele estar más ligado a la caída de tipos de interés que a situaciones de estrés.
La reciente reunión de la Reserva Federal, donde adoptó un tono más restrictivo de lo esperado, ha generado un impacto negativo en los metales preciosos, que han sufrido importantes caídas. Además, el mercado de futuros ya no está descontando recortes en las tasas de interés, lo que ha llevado a un aumento significativo en la tasa estadounidense a 2 años.
En medio de este escenario, el petróleo ha experimentado un ascenso del 50% desde el inicio de la guerra, ejerciendo una fuerte presión al alza sobre las tasas de interés y generando un impacto negativo en diversos activos de riesgo. La incertidumbre geopolítica se mantiene alta, especialmente mientras el Estrecho de Ormuz permanezca cerrado, lo que contribuye a mantener la presión sobre el precio del petróleo.
Es importante destacar que, en momentos de tasas de interés crecientes, los metales preciosos son vulnerables debido a sus costos de almacenamiento y su carry negativo. Por lo tanto, es fundamental comprender la naturaleza del shock económico para no cometer errores al considerar al oro como una cobertura en escenarios adversos.
A pesar de la volatilidad actual, se espera que esta dinámica de precios no sea persistente y que el mercado pueda experimentar una recomposición en diversas clases de activos. Mantener posiciones y tolerar la volatilidad puede ser una estrategia efectiva en este contexto, con la posibilidad de un rebote técnico relevante debido al nivel de sobreventa actual.
En definitiva, marzo ha sido históricamente un mes asociado a correcciones, lo que sugiere que parte del ajuste actual puede responder a patrones estacionales. Sin embargo, la necesidad de una rápida resolución del conflicto geopolítico actúa como un incentivo para acelerar definiciones que permitan normalizar las condiciones del mercado. ¡El mundo financiero sigue en constante movimiento, mantente informado para tomar las mejores decisiones!








