Elecciones en Italia: la derecha se da por ganadora pero se encienden las alarmas: ¿Podrá gobernar?

En las elecciones más extraordinarias de la vida republicana de Italia, nacidas de la victoria contra el nazifascismo en la Segunda Guerra Mundial, la extrema derecha se tiñó de nostalgia por el dictador Benito Mussolini y por un líder, Giorgia Meloni, que jura y perjura que los suyos han enterrado al neofascista hace años, está a punto de ganar las elecciones generales de este domingo 25.

pero surge el gran dilema de si los vencedores podrán gobernar.

Se afirma que Daniel Franco, actual ministro de Economía en el gobierno de Mario Draghi, continuaría en la misma posición estratégica con el nuevo Ejecutivo de derecha.

Sin decirlo, la primera ministra accedió a lanzar el salvavidas solicitado por la propia Giorgia Meloni. Y el líder de la oposición, Gianni Letta, que siempre ha apoyado a Draghi, dijo que si se hace un pacto político en el nuevo Parlamento, el Partido Demócrata votará por las medidas anticrisis que ha propuesto el actual jefe de Gobierno.


Un acto de apoyo a Giorgia Meloni en Milán, la semana pasada. Foto: BLOOMBERG

perspectiva incierta

En estos últimos días de campaña se ha vuelto más difícil evaluar y pronosticar porque las encuestas electorales están prohibidas desde hace una semana y las complicaciones graves van en aumento.

El primer ministro Draghi, que encabeza un Gobierno «de administración ordinaria» tras ser obligado a dimitir hace un mes por los partidos de centroderecha y los populistas del exprimer ministro Giuseppe Conte, vino a aclarar un poco el panorama, que con banderas de centroizquierda se presenta ahora como un firme candidato a la tercera fuerza política, detrás del destra y el Partido Demócrata de Enrico Letta, principal fuerza del centroministra.

En primer lugar, hay que reiterar que el 25 de septiembre han sido convocados a las urnas más de 50 millones de italianos para elegir doscientos senadores y trescientos diputados por un periodo de cinco años. Italia tiene un régimen parlamentario. Los gobiernos nacen y mueren en las cámaras.

También son los diputados y senadores quienes eligen cada siete años al nuevo Presidente de la República, una figura con menos poderes que en un sistema presidencial, pero clave a nivel institucional, especialmente en las crisis políticas.

Draghi dio una rueda de prensa el viernes y anunció un nuevo decreto de ayudas para hacer frente a los precios desbocados por la crisis energética.

Catorce mil millones de euros se suman a otros diecisiete mil millones, a repartir entre los afectados por las facturas de la luz, gas y otras facturas afectadas por las subidas energéticas. También para ayudar a superar el trance a las industrias y al sector mercantil. Y hacer frente a una inflación que ya llegó al 9% en agosto.

El primer ministro Mario Draghi tuvo que dimitir presionado por la oposición en medio de la crisis social y económica.  Foto: AFP
El primer ministro Mario Draghi tuvo que dimitir presionado por la oposición en medio de la crisis social y económica. Foto: AFP

Muy importante: estos 31.000 millones de euros se han rascado de los fondos que gestiona el Estado, sin recurrir al expediente de aumento de la deuda pública.

Draghi exhibió esta victoria y digamos que la rozó con el principal socio de partido de Meloni, LaLiga, cuyo líder Matteo Salvini repite a diario que se necesitan con urgencia 30.000 millones de euros.

Una suma enorme, que debe materializarse con el recurso de aumentar la deuda pública, que suma una montaña de 2,7 billones (millones de millones) de euros. Por ellos se paga una cuenta de 70.000 millones de euros al año.

Vínculos con Vladimir Putin

Salvini ya es un personaje importante en esta historia porque es el principal propagandista de Vladimir Putin, el presidente ruso. Desde hace años sigue con su entusiasmo por el jefe del Kremlin, que ha firmado acuerdos de amistad con gran parte de la extrema derecha europea.

En el Parlamento Europeo, donde era eurodiputado, se presentó al debate vestido con una camiseta con la cara del presidente ruso. Dijo en otra ocasión que cambió «dos Mattarella (el presidente de la República) por un Putin».

El líder derechista de Italia, Matteo Salvini, junto a una camiseta con la imagen de Vladimir Putin, durante una visita a Polonia, el pasado mes de marzo.  Foto: AP
El líder derechista de Italia, Matteo Salvini, junto a una camiseta con la imagen de Vladimir Putin, durante una visita a Polonia, el pasado mes de marzo. Foto: AP

Desde que comenzó la guerra en Ucrania, Salvini aumentó las iniciativas. Le propuso viajar a Moscú y tuvo que desistir por el escándalo que provocó. Había aceptado que la embajada rusa en Roma adelantara el dinero de los billetes.

En las últimas semanas se ha concentrado en reclamar a todo color el fin de las sanciones occidentales a Rusia por su invasión de Ucrania, con el falaz argumento de que «perjudican más a los italianos que a los rusos».

Los propios rusos dicen lo contrario y exigen que se levanten las sanciones para reanudar el suministro de petróleo y gas a Europa Occidental.

Salvini también abogó por aumentar la deuda pública en 30.000 millones de euros para hacer frente a la crisis, lo que supone poner en grave riesgo las finanzas del país, que quedarían a merced de los especuladores internacionales.

Draghi aludió al personaje de Salvini al señalar las «muñecas de pago» al servicio de los rusos en Italia.

El papel del ministro de Hacienda

Pero de Draghi y del líder del centroizquierda han llegado en las últimas horas dos posibles anclas de salvación, de las que tomó buena nota el probable futuro jefe de Gobierno de la derecha victoriosa, Giorgia Meloni.

Draghi destacó el trabajo de su equipo de gobierno y elogió al ministro de Economía, Daniele Franco. Patrocinó que en el futuro gabinete haya «uno tan valiente como él». Varios analistas corrigieron la lectura del presagio de que vale un anuncio: Franco es un gran candidato para continuar en el cargo.

Mario Draghi y su ministro de Economía, Daniele Franco, en una rueda de prensa en el Palacio Chigi, en Roma, este viernes.  Foto: EFE
Mario Draghi y su ministro de Economía, Daniele Franco, en una rueda de prensa en el Palacio Chigi, en Roma, este viernes. Foto: EFE

Giorgia Meloni se mostró varias veces reservada con Draghi y al parecer le pidió ayuda para garantizar la gobernabilidad si gana las elecciones, en continuidad con la brillante gestión del todavía primer ministro, contra el que su partido Hermanos de Italia mantenía una fuerte oposición.

El líder de la oposición, Enrico Letta, también dio una señal positiva concreta. “Estamos a punto de entrar en recesión, es necesario actuar de inmediato”, advirtió.

Respondió «sí» cuando se le preguntó si firmaría un pacto político con Meloni y otras formaciones políticas dispuestas a dar una garantía de gobernabilidad.

“Solo así podemos evitar un aumento de la deuda pública que sería terrible para las finanzas italianas. Es necesario desvincular el coste de la energía del precio del gas, castigar los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas, reducir la demanda. Si no se hace nada para bajar la factura de la luz y otros productos, los recursos para tratar de calmar la tormenta serán insuficientes y ayudaremos a los especuladores”, dijo el jefe de la futura oposición.

Las últimas encuestas sitúan a Hermanos de Italia, encabezados por Giorgia Meloni, de la alianza de centroderecha, entre el 23,5 y el 25%.

Segundo con entre un 20 y un 23% al Partido Demócrata de centro-izquierda, detrás, con un 13% del Movimiento 5 Estrellas del ex primer ministro Giuseppe Conte: seguido de la Liga Salvini con un 12,3%; Forza Italia de Silvio Berlusconi con un 7,4% y Acción e Italia Viva (centro), con un 7,2% Meloni triunfaría por un amplio margen porque la alianza de centro-derecha obtendría el 47% de los votos gracias a la ley electoral, frente a un lejano 28% de centro izquierda y una mayoría de casi dos tercios de diputados y senadores.

Roma, corresponsal

CB

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