encuentro frío y distante, sin darse la mano

En uno de los bilaterales de más alto perfil en la Cumbre de las Américas, el presidente estadounidense, Joe Biden, se reunió por primera vez este jueves con su colega brasileño, Jair Bolsonaro, en un encuentro que ha estado precedido de fuertes cruces y polémicas. El encuentro fue frío y, en señal de tensión, no se dieron la mano para la foto.

El jefe de la Casa Blanca tuvo su primer encuentro con el líder de Brasil -nunca antes habían hablado siquiera por teléfono- en el marco del encuentro continental de Los Ángeles y que reúne a la mayoría de los mandatarios de la región, con algunos sonadas ausencias como la de Cuba, Venezuela y Nicaragua (que no fueron invitados) y México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Bolivia y algunos caribeños, que no viajaron por criticar las exclusiones.

El encuentro fue concertado durante una visita del enviado de Biden para la Cumbre, el exsenador Christopher Dodd, quien viajó semanas atrás a Brasilia para tratar de convencer a Bolsonaro de viajar a Los Ángeles. El líder brasileño se mostró reacio a asistir a la reunión de mandatarios porque tiene una relación tensa con Biden y, además, argumentó que estuvo involucrado en la campaña electoral presidencial que lo enfrentó a Lula da Silva en octubre.

La de hoy fue la primera reunión entre los líderes desde que Biden asumió el cargo en enero de 2021 y buscó suavizar la tensión entre ambos. Bolsonaro, gran admirador y aliado del expresidente Donald Trump, fue uno de los últimos jefes de Estado del mundo en reconocer la victoria de Biden en las últimas elecciones, en las que Trump salió derrotado a pesar de las afirmaciones del magnate -nunca comprobadas– de fraude electoral.

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Además, el gobierno de Biden, que ha puesto la lucha contra el cambio climático en el primer lugar de su agenda, ha estado criticando la política de deforestación en la Amazonía. Brasil concentra la mayor parte del territorio amazónico y Bolsonaro es favorable a la explotación comercial de ese pulmón del planeta, posición que es criticada por ambientalistas y la Casa Blanca.


Los mandatarios se reunieron luego del plenario de mandatarios de la Cumbre. Se sentaron a una distancia prudencial (el brasileño se resiste a vacunarse), Biden le dio la bienvenida, pero no se dieron la mano, al menos no delante de las cámaras.

Como siempre, el fútbol sirvió para romper el hielo. El estadounidense le dijo al brasileño que había estado dos veces en su país, incluida una durante la Copa del Mundo de 2014.

Jair Bolsonaro durante la bilateral. punto de acceso

“Brasil es un lugar fantástico, debido a la democracia vibrante e inclusiva y la solidez de las instituciones electorales”, dijo Biden. Precisamente Bolsonaro critica el sistema de votación de su país, que muchos interpretan que podría denunciar un fraude y no aceptar una posible derrota, como hizo Trump.

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Bolsonaro habló -traductor a través- durante más de 7 minutos, pero no se dirigía al estadounidense sino a la audiencia de su país. Cuestionó el sistema de votación brasileño, defendió su decisión de no involucrarse en la coalición mundial contra Rusia por la guerra en Ucrania y defendió la soberanía sobre la Amazonía.

Biden, por su parte, no miraba al brasileño sino al suelo.

El presidente brasileño pareció llegar entusiasmado al encuentro bilateral: “Espero del encuentro un acercamiento entre Estados Unidos y Brasil, que podamos acercarnos. Nunca tuvimos un problema con los Estados Unidos. Brasil está abierto a hablar y tener relaciones con cualquier país”, dijo antes del encuentro en una entrevista con CNN.

“Vamos a hablar de varios temas, incluyendo fuentes renovables, energía de transición, hidrógeno verde, pero también voy a hablar de cosas reservadas con él (Biden)”, aunque bajo los decibeles, antes de partir hacia Los Ángeles, había avivado Bolsonaro. el fuego. En una entrevista este martes dijo que los lazos entre Brasilia y Washington habían sufrido una especie de “congelación” desde que Biden llegó a la Casa Blanca, repitiendo veladamente que pudo haber algún tipo de irregularidades en las elecciones estadounidenses.

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La embajada de Estados Unidos en Brasilia reaccionó de inmediato y emitió un comunicado que parecía refutar a Bolsonaro: “Las elecciones son la expresión más visible de una democracia y Estados Unidos se enorgullece de la larga historia de elecciones libres, justas y confiables, que pasan por un proceso meticulosos y resistir el desafío del tiempo”, afirmaron.

Consultado por Clarín, Brian Winter, editor del Americas Quarterly del Council of the Americas y experto en la relación con Brasil, dijo que “Bolsonaro buscaba demostrar que no es un paria internacional. Quería la foto con Biden y la legitimidad ante algunos de sus votantes de que es muy pro Estados Unidos. Dicho esto, los dos presidentes querían ser vistos hablando “duro” entre ellos”.

Por otro lado, agregó, “Biden ve a Bolsonaro como una copia de Trump, y quiere ser crítico con la posibilidad de un 6 de enero brasileño (el día del asalto al Congreso por parte de los trumpistas). Bolsonaro quiere demostrar que no acepta presiones y que puede enfrentarse al presidente estadounidense y decirle que no se meta con el proceso electoral brasileño ni con el tema de la Amazonía. En otras palabras, esperábamos una reunión muy tensa”.