Estados Unidos alienta a los opositores cubanos a desafiar al régimen con una gran marcha

Los miles de cubanos que el 11 de julio se enfrentaron al gobierno en manifestaciones masivas reprimidas violentamente por la policía no quieren rendirse y están dispuestos a repetir.

Pero la marcha pacífica que preparan ahora, el 15 de noviembre en La Habana y otras ciudades, es diferente. Sus organizadores, agrupados en la plataforma cívica Archipiélago, solicitaron permiso para marchar por las calles -un hecho insólito en la isla-, inicialmente el 20 de noviembre.

Luego, los gobernantes reclutaron al ejército durante aproximadamente ejercicios militares entre el 18 y el 20 de ese mes.

Los organizadores de la marcha adelantaron la fecha al día 15, y el ejecutivo de Miguel Díaz-Canel prohibió los mítines. Pero los organizadores mantienen sus planes. Y ahora contar con el apoyo y aliento del presidente de los Estados Unidos. Un cóctel explosivo.

Marcha a favor de la disidencia cubana, frente a la Casa Blanca, en Washington, el 13 de julio. Foto: AP

Las demandas disidentes

Las demandas del grupo Archipiélago, cuyo principal protagonista visible es el dramaturgo Yunior García Aguilera, son sencillas y contundentes.

Piden “el respeto a los derechos humanos, la liberación de los presos políticos, el fin de la violencia y la solución de las diferencias entre cubanos por medios democráticos y pacíficos”.

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El grupo invoca el derecho a manifestarse -teóricamente- consagrado en el artículo 56 de la Constitución cubana.

Pero las autoridades responden que sobre todo existe el artículo 4 del mismo texto, que establece el carácter “irrevocable” del socialismo. Cualquier acción tomada para impugnar esta disposición, afirman, “es ilegal”.

La policía antidisturbios patrulla las calles de un barrio de La Habana el 13 de julio. Las manifestaciones contra el gobierno comunista de Cuba fueron fuertemente reprimidas.  Foto: AFP

La policía antidisturbios patrulla las calles de un barrio de La Habana el 13 de julio. Las manifestaciones contra el gobierno comunista de Cuba fueron fuertemente reprimidas. Foto: AFP

La posición de la Casa Blanca

A través de un comunicado oficial de la Casa Blanca, Joe Biden expresó el fin de semana su “enérgica condena” a la prohibición de la marcha.

“Al negarse a permitir estas manifestaciones, el régimen de La Habana muestra claramente que no está dispuesto a honrar o defender los derechos humanos y las libertades fundamentales de los cubanos”, dijo.

¿Y qué podemos esperar de la marcha múltiple del 15 de noviembre? Todo en general y nada en lo inmediato y concreto.

Todo, porque “la gran marcha que emprendió nuestro pueblo en julio ya no se detiene y va más allá” de las convocatorias puntuales, dice la escritora cubana Wendy Guerra en entrevista telefónica con La Vanguardia.

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El autor de “Todos se van” o “Domingo de Revolución” sostiene que, a diferencia de otras movilizaciones de épocas pasadas, ahora hay “una generación que nada le debe a los mártires cubanos” ni a los líderes de la revolución.

Y “una multitud de miles y miles de personas disgustadas y dispuestos a rebelarse porque sienten que no tienen nada que perder. “

Mientras tanto, el Ejecutivo, heredero de los hermanos Fidel y Raúl Castro, ya ha demostrado su “incapacidad para entender a las personas” y su “ineficacia” para resolver problemas, lo que les ha valido “la impopularidad con el resto del mundo” e incluso el descrédito. ante la izquierda internacional, cree.

Porque, “para los demócratas, esto es una vergüenza”. El régimen se ha convertido en “una empresa familiar que ya no puede presentarse como el estandarte de una utopía socialista”. Y “el mito de la salud y la educación, que son” un desastre, ya ha desaparecido. “

Pero el camino es “larguísimo”, prosigue el novelista y poeta. Porque, a pesar de las continuas acusaciones del gobierno sobre supuestos vínculos del grupo Archipiélago con la CIA, el movimiento carece de los recursos y la financiación para luchar contra el gobierno, que es “el de las armas” y la capacidad y determinación para castigar a los rebeldes.

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Los promotores de la marcha de noviembre y quienes los sigan tendrán que “buscar los medios de lucha”, hacerse oír en los medios extranjeros y organizarse sin contar demasiado con Washington, “que ya no es para la tarea de entrar en ninguna país pero en todo caso de irse de donde estaba ”.

Quizás el 15 de noviembre no pueda suceder nada decisivo. Sobre todo porque las ciudades serán tomadas por la policía. Pero hoy “no hay otra solución que la de que la gente salga a la calle en masa”. Incluso si hay “derramamiento de sangre”.

Wendy Guerra lo ve como inevitable. Pero el cambio en Cuba también es cambio, cree. O confiar.

Fuente: La Vanguardia, de Washington

CB