En esta noticia sobre el triángulo del GNL, nos adentramos en un escenario de guerra en el Medio Oriente que ha provocado un aumento en los precios internacionales del gas. El cierre del Estrecho de Ormuz y los ataques a las infraestructuras energéticas han desencadenado una escalada sin precedentes. En medio de este caos, empresas argentinas buscan financiamiento para un proyecto ambicioso: la exportación de gas natural licuado (GNL).
Argentina posee la segunda reserva mundial de gas no convencional, concentrada en Vaca Muerta. Convertir este recurso en GNL abriría las puertas para exportarlo a nivel mundial. Tres proyectos se encuentran en marcha, con inversiones que podrían superar los 50.000 millones de dólares y generar exportaciones anuales de más de 15.000 millones de dólares.
La ubicación estratégica de Argentina, lejos de zonas de conflicto y con acceso a mercados clave como Europa y Asia, le otorga una oportunidad histórica en medio de la disputa entre Estados Unidos, Israel e Irán. En la reciente CERA Week en Houston, el director general de YPF destacó esta como «la oportunidad de su vida» para el país.
El triángulo del GNL se compone de tres proyectos liderados por empresas argentinas, todos originados en Vaca Muerta. El más avanzado es el de Southern Energy (SESA), que ya ha cerrado contratos de venta y se proyecta operativo para 2027. Argentina LNG, el megaproyecto de YPF con Eni y XRG, tiene un potencial de producción mayor y una inversión estimada en 30.000 millones de dólares. Por su parte, GNL Pacífico propone reutilizar gasoductos existentes para exportar gas desde puertos chilenos a Asia.
En conjunto, estos proyectos podrían elevar la capacidad de producción de GNL de Argentina a más de 18 MTPA, con potencial para llegar a 24 MTPA. Las inversiones combinadas podrían superar los 50.000 millones de dólares, con exportaciones anuales de más de 15.000 millones de dólares y la creación de más de 50.000 puestos de trabajo en toda la cadena.
En un contexto de tensiones en Oriente Medio y fluctuaciones en los precios del mercado, los proyectos argentinos se presentan como activos indispensables para el mercado global. Tras un balance energético negativo en 2022, Argentina podría posicionarse como uno de los principales productores de GNL en la próxima década, contribuyendo significativamente a su economía y al mercado energético internacional.







