En una decisión que sacudió al país, el sindicato “La Fraternidad” confirmó hoy la parada de tren programada para el jueves 5 de febrero, luego de que fracasaran las negociaciones con el Gobierno. La propuesta del sindicato para poner fin a la huelga ha dejado a miles de personas sin servicio en plena semana laboral, generando caos y preocupación en la población.
La exigencia del sindicato incluye un aumento del 2,8% para diciembre, bonos adeudados y el restablecimiento de la canasta navideña, en un intento por recuperar derechos ganados que consideran han sido vulnerados. La falta de acuerdo en las negociaciones ha llevado a esta medida de fuerza que afectará el servicio ferroviario en todo el país, dejando a los usuarios sin alternativas de transporte.
El secretario general de “La Fraternidad”, Omar Maturano, explicó que la oferta del Gobierno de un 2% para diciembre no fue suficiente para satisfacer las necesidades de los trabajadores. Con un reclamo acumulado del 53% por inflación y un 18% por ajuste salarial pendiente desde hace meses, el sindicato considera que es necesario un gesto por parte del Gobierno para resolver esta situación.
En una entrevista con Radio Mitre, Maturano detalló las razones por las que se rechazó la oferta del Gobierno, destacando que las promesas de compensación nunca se concretaron. Ante la falta de avances en las negociaciones, el sindicato ha propuesto firmar solo el mes de diciembre con el aumento del 2,8%, dejando pendientes los meses siguientes para seguir discutiendo otros beneficios.
En medio de este conflicto, sorprendió la apertura del sindicato a la reforma laboral impulsada por el Gobierno. Maturano admitió que la reforma tiene aspectos positivos y que es necesario revisar algunos derechos que considera han sido abusados por los trabajadores. Esta postura inesperada marca un cambio en la posición del sindicato y abre la puerta a un diálogo más amplio sobre las reformas laborales necesarias en el país.
En conclusión, la propuesta del sindicato para poner fin a la huelga y la sorprendente apertura a la reforma laboral marcan un punto de inflexión en el conflicto entre los trabajadores ferroviarios y el Gobierno. La resolución de este conflicto será clave para garantizar la paz social y el funcionamiento adecuado de los servicios de transporte en el país.








