En esta noticia se revela un dato alarmante: el impuesto que más incrementa los precios y frena las inversiones es Ingresos Brutos. Según una encuesta realizada por KPMG a directores generales y especialistas tributarios de empresas en Argentina, este impuesto se ha consolidado como el más perjudicial para la actividad económica en el país.
La presión fiscal generada por Ingresos Brutos obstaculiza el proceso productivo y el desarrollo de las empresas, afectando la capacidad de invertir y crecer. Los participantes de la encuesta coincidieron en que es necesario replantear este impuesto para buscar mayor equidad y eficiencia en el sistema tributario.
Los números son contundentes: el 96% de los encuestados indicó que el marco fiscal les ha obligado a desinvertir o, en el mejor de los casos, les ha permitido mantener las inversiones ya realizadas. Solo un 4% ha desarrollado un plan de expansión en términos de inversión, lo que refleja la dificultad que enfrentan las empresas para crecer en un contexto de altas cargas impositivas.
Las proyecciones para 2026 no son alentadoras, ya que el porcentaje de empresas que planean aumentar la inversión se ha reducido a la mitad, mientras que quienes piensan mantenerla han aumentado significativamente. Esto muestra la falta de incentivos para invertir y expandirse en un entorno fiscal poco favorable.
A nivel provincial, Ingresos Brutos explicó el 78% de la recaudación total en 2025, lo que evidencia la importancia de este impuesto para las arcas públicas. A pesar de ser considerado el peor impuesto del sistema tributario por algunos especialistas, las provincias dependen en gran medida de él para financiar sus gastos.
En este contexto, la necesidad de una reforma fiscal integral se vuelve cada vez más urgente. Sin embargo, el gobierno actual no parece contemplar esta posibilidad en el corto plazo. Es fundamental encontrar un equilibrio entre la necesidad de recaudar fondos y la importancia de promover la inversión y el crecimiento económico.
En resumen, Ingresos Brutos sigue siendo un obstáculo para el desarrollo empresarial en Argentina. Es necesario repensar este impuesto y buscar alternativas que permitan mejorar la competitividad del país y fomentar la inversión. Sin cambios significativos en el sistema tributario, será difícil impulsar la economía y generar empleo en el futuro.








