El inicio de un sueño convertido en pesadilla
Cuando Jessica Hall invirtió en Sugar Taco en 2018, pensó que se estaba uniendo a un movimiento social más que a una simple propiedad de un restaurante mexicano vegano.
La promesa de un cambio sostenible
Se le dijo que los productos del restaurante serían orgánicos, éticos y locales de granjas independientes en el sur de California. Sería ecológico y sostenible, con un enfoque en la reducción de desperdicios y la protección de los derechos de los animales.
Un enfoque feminista y emprendedor
El taco de azúcar se presentaba como un lugar feminista, liderado por mujeres exitosas como Jayde Nicole y Brittany Littleton, que buscaban empoderar a través del veganismo y la sostenibilidad.
El sueño se desmorona
Sin embargo, lo que comenzó como una brillante idea se convirtió en un fiasco de pelea de alimentos, con problemas de higiene, gestión negligente y conflictos entre los inversores.
El declive del restaurante
A medida que se revelaban problemas en las sucursales, los inversores se enfrentaban a una realidad diferente a la proyectada en las redes sociales, con condiciones insalubres y mal manejo por parte de los fundadores.
El impacto en los inversores
A medida que surgían denuncias y problemas laborales, los inversores se daban cuenta de la verdadera situación de Sugar Taco, alejada de la imagen exitosa y sostenible que se les había vendido.
Conclusión
En resumen, lo que prometía ser un éxito empresarial basado en valores éticos y sostenibles se convirtió en una pesadilla para los inversores, con un final desastroso para Sugar Taco.








