Italia, en busca de un nuevo presidente

Antes que nada, es importante aclarar que no es un día de elecciones generales. El 24 de enero en Italia, solo mil electores mayores votarán para consagrar al nuevo Jefe de Estado como sucesor del presidente Sergio Mattarella, cuyo mandato de siete años finaliza estos días.

Se trata de una elección “indirecta” que, por disposición constitucional, incluye únicamente a parlamentarios -senadores y diputados- en reunión conjunta con los delegados de cada una de las regiones peninsulares.


En total 1009 representantes, reunidos en el histórico palacio de Montecitorio, sede de la Cámara de Diputados en Roma.

Allí se abre la elección que para la consagración del elegido requiere, en los cuatro primeros votos, una mayoría de dos tercios. Si en ninguna de estas cuatro votaciones resultara elegido alguno, a partir de la quinta bastaría para ser elegido el 50% de los votos.

Desde junio de 1946, cuando Italia se convirtió en República como resultado de un referéndum popular que derrotó a la antigua monarquía de Saboya, ha habido 12 presidentes en el histórico palacio romano del Quirinale.


El presidente de Italia, Sergio Mattarella, dejará el cargo en febrero. Foto: REUTERS

confrontación política

La votación, cada siete años, ha sido siempre un momento de fuerte enfrentamiento político entre los diferentes partidos y la definición de los candidatos es cuestión de tratamientos complejos entre las distintas tendencias políticas, que negocian intensamente para acordar las figuras con mayores posibilidades de obtener la mayoría de los votos.

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En esta ocasión, el primer aspecto que ha captado la atención general lo ha generado la exhaustiva declaración de Sergio Mattarella, presidente saliente, que ha repetido con insistencia no estar disponible para un segundo mandato, excluyendo cualquier posibilidad al respecto y deteniendo desde el principio las vagas expectativas.

Un gran impacto ha causado también la inesperada reaparición de Silvio Berlusconi, un magnate económico y líder político considerado durante algún tiempo en el crepúsculo, que vuelve a condicionar -sobre todo a los grupos de derecha- a la vez que suscita malestar en otros sectores por su manifiesta aspiración a la presidencia.

El otro tema relevante en este debate -muy diferente y sin duda de mayor interés e implicación política- atañe al Jefe de Gobierno, el Primer Ministro Mario Draghi, ya que “todos” o casi todos en Italia habrían pensado en él como el mejor candidato a la presidencia de la republica. Y la verdad es que méritos no le faltan, ya que es un figura de amplio consenso y reconocimiento.

Mario Draghi, actual Primer Ministro, una figura con buena imagen para la Presidencia en Italia.  Foto: REUTERS

Mario Draghi, actual Primer Ministro, una figura con buena imagen para la Presidencia en Italia. Foto: REUTERS

De hecho, Draghi es protagonista desde el Gobierno -hace poco más de un año- en una gestión decisiva muy valorada en Italia y también entre los socios de la Unión Europea.

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Pero su elección como Jefe de Estado implicaría inevitablemente la necesita reemplazarlo en la conducción de la administración, es decir, como Jefe de Gobierno, y esto generaría seria preocupación, dado el éxito de las iniciativas pertinentes emprendidas y que deben llevarse a cabo.

Sin embargo, hasta el último momento se insiste mucho en esta posibilidad, pase lo que pase a continuación, sobre cómo encontrarle un sucesor en la guía de gobierno.

Este carácter “irreemplazable” de Draghi lleva inevitablemente a pensar en una frase atribuida a Dante Alighieri cuando en su Florencia natal le habrían ofrecido ir como embajador en una delicada misión ante Bonifacio VIII y el Gran Poeta, considerando su cargo en Florencia. , habría respondido: ”Se io vo, chi rimane? Se io rimango, chi va?“ (“Si me voy, ¿quién se queda y si me quedo, quién se va?”).

Un papel determinante

Símbolo de la unidad nacional, el Jefe de Estado preside las supremas instituciones nacionales en Italia, puede disolver el Parlamento y convocar elecciones políticas generales, acredita a los diplomáticos y ejerce sus poderes más altos y decisivos en la formación del gobierno nacional, nombrando al primer ministro y recibir el juramento de los distintos ministros, siendo la propia gestión político-administrativa competencia exclusiva del presidente y del Consejo de Ministros en su conjunto, una vez obtenida la aprobación de las dos ramas del Parlamento con doble voto de confianza.

Italianos residentes en Argentina

En cuanto a las expectativas de los italianos residentes en Argentina, parece importante recordar que seis de los doce Jefes de Estado italianos que se han sucedido desde 1946 en el Palacio del Quirinale han realizado visitas oficiales al país, lo que confirma la relación histórica y especial entre las dos naciones, con importantes manifestaciones de adhesión que muchas veces trascendieron el ámbito de la numerosa Comunidad.

La primera de tales visitas fue memorable, cuando en abril de 1961 el presidente Giovanni Gronchi fue recibido por el presidente Arturo Frondizi y honrado por una imponente manifestación ítalo-argentina nada menos que en el Luna Park de esta ciudad.

En 1985 le tocó a Sandro Pertini, recibido por Raúl Alfonsín, realizar un viaje similar en un momento de colaboración única.

Los otros presidentes italianos que vinieron al Plata han sido Giuseppe Saragat en 1964, recibido por Arturo Illia; Luigi Scalfaro, de Menem en 1988; Carlo Azeglio Ciampi en 2001 por De La Rúa y, finalmente, Sergio Mattarella en 2016, durante la presidencia de Mauricio Macri.

Queda por ver –de cara a las elecciones de estos días- quién será el próximo presidente italiano que nos visite, en el contexto de una relación tan histórica y consolidada…

CB