Jorge Luis Borges y la trágica historia de su ceguera

El destino es a veces curioso y, con sus giros, posiblemente cruel. Un hombre que abrazó la literatura y se cobijó en las letras, cuando alcanzó la dicha de tener a su disposición una infinidad de libros, perdió totalmente la vista.

Eso le pasó al escritor argentino Jorge Luis Borges en 1955, cuando fue nombrado director de la Biblioteca Nacional y ya había perdido la capacidad de leer por sí mismo. Sin embargo, en varias ocasiones aseguró que no se trataba de algo «tan terrible».

“Cuando era director de la biblioteca apenas podía descifrar los lomos y las cubiertas. Entonces mis amigos se quedaron sin rostro, los libros se quedaron sin letras y comprobé como dije en un poema ingenuo que no hay nadie en el espejo”, dijo en entrevista con Editrama.

América del Sur se refiere a «Un sábado», uno de los muchos escritos en los que describe su ceguera. En esto poema expresa su sensación de un día tranquilo en casa, donde las percepciones se limitan al tacto.

“Estoy frente a un espejo y no sé qué viejo horrible me mira desde el otro lado”, completó en el encuentro con el periodista español Joaquín Soler Serrano.

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Para evitar el destino anunciado, el argentino consultó a prestigiosos oftalmólogos (Foto: Wikimedia Commons)

enfermedad de Borges

La ceguera de Borges no vino del deterioro del cuerpo con los años; tenía 56 años cuando perdió la vista. Su estado se debió a un enfermedad congénita heredada de su familia paterna. Tanto su abuela Frances Haslam como su padre Jorge Guillermo perdieron la luz en sus ojos.

Para evitar la suerte anunciada, el argentino consultó oftalmólogos de prestigio. Sin embargo, ninguno logró la hazaña de dar un diagnóstico certero y con ello alejar su visión de un desmayo prematuro.

Sin remedio, el poeta se resignó al desenlace que le esperaba a él y a sus familiares, que llegaron a la muerte sin reconocer rostros hasta el final de su vida. Aún así, tomó este fatídico camino con temperamento, como se refleja en una conferencia en 1977.

“El caso de los que de repente pierden la vista es dramático: es un rayo, un eclipse; pero en mi caso, ese crepúsculo lento comenzó (esa pérdida lenta de la vista) cuando comencé a ver. Se ha estirado desde 1899 sin momentos dramáticos, un crepúsculo lento que duró más de medio siglo”, relata.

Su padecimiento se debió a una enfermedad congénita heredada de su familia paterna (Foto: Wikimedia Commons)

29 años sin luz

Aunque sus ojos nunca más probaron las letras de los libros, su trabajo no estaba terminado. Vivió con ceguera durante 29 años.hasta el 14 de junio de 1986 cuando falleció en Ginebra, Suiza, a la edad de 86 años.

En esos años siguió con su carrera con adaptaciones. En lugar de escribir, dictaba sus historias. En lugar de leer, escuchaba a los demás saborear la lectura en voz alta. Ese es el período en el que Borges escribe los dos grandes libros de cuentos sobre él: «Ficciones» Y «El Alef»además de que sus relatos tenían impregnado el sello de su ceguera como en «El sur», «Poema de los regalos», «Elogio de la sombra», «Un ciego» y en «El otro».

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