El Tribunal de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York ha dado un giro inesperado en el caso que condenó a Argentina a pagar más de US$ 16.000 millones al fondo Burford Capital por la expropiación de YPF en 2012. En un revés total para el país, la sentencia ha sido anulada en su totalidad, dejando sin efecto la millonaria deuda que pesaba sobre Argentina.
Este caso, cuyos orígenes se remontan a la privatización de YPF durante la presidencia de Carlos Menem en los años 90, ha sido objeto de una intensa batalla judicial que ha llegado hasta la Corte Suprema de Estados Unidos. Sin embargo, el Tribunal de Apelaciones ha determinado que las pretensiones de los demandantes no se ajustan a la legislación argentina, señalando que los estatutos corporativos de YPF no generan un vínculo contractual directo entre el Estado y los accionistas minoritarios.
Este fallo representa un hito en el caso, que ahora regresará al tribunal de primera instancia para una revisión por parte de la jueza Loretta Preska. La noticia ha tenido un impacto inmediato en los mercados, con las acciones de Burford desplomándose más de un 40% y las de YPF subiendo cerca de un 5%.
La nacionalización de YPF en 2012, llevada a cabo por el gobierno de Cristina Kirchner, fue el punto de partida de esta larga y compleja disputa legal. La decisión de tomar el control del 51% de las acciones de la empresa, que estaban en manos de Repsol, desencadenó una serie de eventos que culminaron en la condena millonaria que ahora ha sido revocada.
Con este nuevo desarrollo, Argentina y sus ciudadanos pueden respirar aliviados ante la noticia de que la deuda de US$ 16.000 millones ha sido anulada. Sin embargo, el caso aún no ha llegado a su fin, ya que las partes tienen la opción de apelar ante la Corte Suprema de Estados Unidos. Mientras tanto, la incertidumbre y la expectativa rodean el futuro de esta histórica disputa legal.








