La artista Paola Ávalos recrea el silencio

paola avalos (guadalajara, 1978) experimentó el bullicio. Cuando el Museo de las Artes (MUSA) del universidad de guadalajara lo eligió para su programa anual de residencia, el silencio de su taller se desvaneció. La artista tuvo que trasladar su lugar de trabajo a una de las salas del recinto y trabajar entre los visitantes: casi 2.700 personas, que acudieron todos los martes y jueves durante un mes.

“Nunca estuve realmente sola ni en paz social, más bien tuve que provocar el silencio para seguir avanzando, porque durante las primeras semanas hubo un poco de estrés y en la medida que me adapté, vi que no avanzaba”, dice. Con el apoyo de la Fundación Universidad de Guadalajara y el Legado Grodman, Ávalos aceptó trabajar interactuando con la gente: el resultado fue “Silencios Sonoros”, una exposición que, hasta el 16 de octubre, muestra el producto de esa residencia.

La memoria y el silencio ya habían sido el tema del artista, en el MUSA Decidió volver al silencio cuando llevaba dos semanas en la residencia: “Cuando empiezo a tener contacto con el público me encuentro en esa necesidad de buscar el silencio porque no lo tenía”.

(Créditos: Especial)

Ávalos también eligió la encáustica para comunicarse con la gente, se había enamorado de la técnica tras el trabajo de Jasper Johns (1930), al que conoció en el Art Institute of Chicago: «la plasticidad y la materialidad en el arte son de las cosas que me enganchan». sobre la encáustica, es algo que se nota en mi obra, son pinturas muy cargadas de materia, de cera, que es precisamente el aglutinante que se utiliza”.

Produjo 20 piezas, una de ellas tridimensional y otra hecha con arcilla, un material que tampoco había utilizado antes. Pero, ¿cómo avanzar? El artista comenzó entonces a buscar la ausencia de sonido: “La intención siempre fue compartir con el público, algo que no iba a dejar de suceder, entonces fue encontrar esos momentos de silencio, tener un proceso de introspección, cuestionamiento. si el silencio se basa en la ausencia o en el vacío”. “Biografía del silencio” de Pablo d’Ors le dio algunas pistas; Ella “me hizo cuestionar y reflexionar si el silencio está en la quietud o en el movimiento, en este caso, la interacción, el diálogo con el público, con el ruido que había”.

La búsqueda también la llevó a elegir sólo dos pigmentos: el blanco y un negro no tan profundo: “el hecho de que sea blanco y negro se basa en saber si el silencio está en la oscuridad o en la luz. Fue a través de la materia que quise evocar, donde el silencio puede ser materialmente, ya sea en una textura más suave o en una más áspera, más cargada, en la materia creo que también se puede percibir esta dicotomía, este reflejo, esta duda de dónde viene el silencio. existir, si en ausencia, en movimiento, en saturación. Siempre estuve estudiando estas ideas de dónde está realmente”.

-La muestra fue curada por el artista tapatío Adrián Guerrero.
-Una de las salas incluye una intervención sonora de Abigail Vázquez
-La residencia, afirma la artista, la sacó de su zona de confort

CAMARADA

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