La Barbie en México | El Heraldo de México

«Es extraño esto que está pasando en Estados Unidos con el Sr. [Valdez] Villarreal, que no está en el registro de presos y queremos saber dónde está”, López Obrador.

Hablar de Barbie en cualquier parte del mundo sería mencionar a la icónica muñeca nacida en Estados Unidos, pero que ha viajado por todo el mundo. Una muñeca querida, pero también muy criticada por estereotipar la belleza occidental, ciertos rasgos estéticos, así como una serie de clichés. Sin embargo, tal como sucedió en Colombia en la década de los 80 y como sucede en nuestro país desde hace más de dos décadas, mencionar a Barbie tiene que ver con el crimen organizado en general, con el narcotráfico en particular.

En ese sentido, cuando alguien dentro de las fronteras mexicanas hace un comentario aludiendo a Barbie, inevitablemente uno se imagina a «La Barbie», la narcotraficante terrateniente del cártel de Sinaloa (luego de los Beltrán Leyva y luego por su cuenta), pero la imagen el que seguramente me vendrá a la mente es el del día de su detención. En el lejano 2010, en la administración de Felipe Calderón, a pocos días de su cuarto informe de gobierno, y en el marco de la “guerra contra el narcotráfico”, Edgar Valdez Villarreal, alias el güero, alias la barbie

La imagen fue disruptiva. Un delincuente esposado, amarrado por ex Policía Federal, decenas de medios cubriendo la historia, el secretario de seguridad pública dictando unas palabras alusivas al arduo trabajo de sus subordinados, el presidente a su vez mostrándolo como ejemplo para otros delincuentes advirtiendo que con su “caída” seguiría a los demás integrantes de su grupo delictivo. Hasta ahí todo normal, lo impactante de la fotografía fue ver al detenido: un tipo de tez blanca, rubio, ojos claros que vestía una ostentosa playera ( el mismo que se hizo “viral” en el mercado), zapatos impecables (tenis), un costoso reloj en la muñeca, además de su mirada altiva, con tono sarcástico, mueca desafiante, con el lenguaje corporal de alguien que está siendo aclamado por el público y, por supuesto, su sonrisa que parecía burlarse de todo el sistema.

En esos tiempos había decenas de editoriales, columnas y artículos preguntando al unísono: ¿de qué se ríe barbie? Posteriormente, se filtraron las cartas en las que acusaba a las autoridades de recibir sobornos, sus encuentros con los líderes de los otros cárteles, las «confesiones» de su modus operandi (acusando que fue el pionero en la tortura y la difusión de videos a sus adversarios). de profesión), libros tratando de dilucidar su persona, hasta que llegó el día de su extradición en 2015 y su condena en 2018, donde fue condenado a 49 años por los delitos de narcotráfico y blanqueo de capitales.

Aunque parece un capítulo pasado, Barbie vuelve a ser noticia porque no aparece bajo la custodia de la Oficina Federal de Prisiones de Estados Unidos. Esto puede ser porque hizo algún intercambio con las autoridades, cooperación a cambio de libertad, o simplemente por alguna tontería administrativa. Lo que no cuadra es que nuestras autoridades no saben realmente lo que está pasando, ni el presidente ni el canciller, mucho menos el titular de la secretaría de seguridad. O, tal vez, finalmente sepamos por qué la barbie sonrió. La respuesta se dará a conocer en los próximos días, mientras tanto la imagen de Barbie -y no la muñeca- volverá a impregnar las conversaciones y el imaginario mexicano.

POR ADRIANA SARUR
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@ASARUR

CAMARADA

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