«La chica del maletín»: el trabajo que avergüenza a Meghan Markle

Meghan Markle De nuevo acaparó todos los titulares, aunque esta vez no por una escandalosa declaración contra la Familia Real británica o por las críticas en su contra, sino por su pasado en el mundo del espectáculo, que no fue tan glamuroso como muchos piensan y que es que la fama también puede estar relacionada con reproducir estereotipos, algo que ella vivió en carne propia y que la llevó a dejar un importante programa. Ahora que la esposa del príncipe Harry ha usado su voz para señalar injusticias o racismo, algo que la ha puesto en la mira de la propia familia de Nelson Mandela, no dudó en cuestionar lo que vivió en el pasado.

Ahora, la nuera del rey Carlos III y Lady Di se sinceró y aseguró que busca su hijaLilibthy Diana, no cargues el estereotipos de una mujer «tonta», como le pasa a muchas mujeres ya ella. Durante su podcast «Archetypes», Meghan Markle se abrió como nunca en compañía de Paris Hilton y durante la conversación no tardó en salir a la luz su pasado como actriz y presentadora, pues se habló de términos como «bimbo», palabra utilizada para sexualizar. mujeres atractivas y etiquetarlas como «tontas», así como el papel de «la rubia torpe».

Por supuesto, la también madre de dos niños dio nombres y detalles, entre los que destacó el nombre del programa «Deal or No Deal», proyecto en el que solo participó durante poco más de 30 episodios de la segunda temporada, pero que se convirtió en resultó ser muy exigente con ella y con la imagen que debía mantener. Según su testimonio, durante el tiempo de grabación fue obligada a desempeñar un papel No encajaba con usar un cierto bronceado e incluso usar relleno en mi sostén para mantener las apariencias.

Meghan Markle recordó su pasado en la televisión.

“No me gustaba cómo me hacían sentir, que no era inteligente, no me gustaba sentirme forzado a ser toda apariencia«, le dijo a la socialité; sin embargo, Meghan Markle También resaltó que era un conflicto porque también estaba agradecida por tener un trabajo y por los ingresos que recibía. «Terminé dejando el programa. Era mucho más de lo que representaba en el escenario. No me gustaba sentirme obligada a ser pura apariencia. Y poca sustancia», dijo.

Durante su conversación con la socialité, la duquesa de Sussex agregó que en ese proyecto en particular tanto ella como otras mujeres se vieron obligadas a rellena tus sostenes, obtener extensiones de cabello y pestañas, además de «nos dieron cupones para Bronceado en spray cada semana porque había una idea muy simple de cómo debíamos lucir. Se trataba solo de nuestra belleza».

Y es por eso que ahora busca romper estos estereotipos de una tonta a la que quedó reducida, además de ampliar también el panorama a su hija, Lilibeth Diana. En su lucha contra discursos como estos, la ex royal explicó que no quiere que su hija menor quede reducida a los cánones de belleza y que, por el contrario, sea tenida en cuenta por la inteligencia y la atención.

«Quiero que nuestra hija aspire a ser un poco más alta. Sí, quiero que mi Lili quiera ser educada y quiera ser inteligente y estar orgullosa de esas cosas», dijo Meghan Markle.

La hija de Meghan Markle y el príncipe Harry en su primer cumpleaños. (Foto: IG @misanharriman)

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