La industria manufacturera se encuentra en una situación crítica durante el segundo mes del año, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Con una caída del 8,7% en el Índice de Producción Industrial Manufactura (IPI Manufactura) respecto al mismo mes de 2025, la debilidad del mercado interno se hace evidente. Esta contracción se profundiza aún más al observar que la actividad se redujo un 4,0% en comparación con enero, rompiendo cualquier intento de recuperación que se había vislumbrado a principios de año.
El panorama se torna aún más sombrío al cerrar el primer bimestre del año con un descenso acumulado del 6,0%, dejando al sector manufacturero en una posición vulnerable al finalizar el primer trimestre. Los estragos de esta crisis no han afectado a todos los sectores por igual, pero la gran mayoría ha experimentado caídas interanuales. En particular, los sectores de textiles y maquinaria han sido los más golpeados, con una disminución del 33,2% y 29,4% respectivamente.
La fabricación de maquinaria agrícola ha caído un preocupante 37,7%, mientras que los electrodomésticos han sufrido una contracción del 38%, todo ello debido a la competencia externa y la disminución del consumo interno. En el ámbito de la automoción, las ventas de vehículos nacionales han descendido un 45,9%, y las exportaciones han caído un 37,2%, principalmente por la menor demanda de Brasil.
A pesar de este oscuro panorama, hay dos sectores que han logrado mostrar variaciones positivas. El refino de petróleo, coque y combustible nuclear ha crecido un 19,7% interanual, mientras que las sustancias y productos químicos han experimentado un aumento del 3,7%, impulsado por la producción de agroquímicos y productos farmacéuticos.
En contraste, el sector de alimentos y bebidas ha sufrido una caída del 6,9%, siendo la molienda de oleaginosas la principal responsable de este descenso. La industria encara el mes de marzo con una capacidad instalada bajo presión y la incertidumbre sobre si el sector energético podrá compensar el desplome de los sectores ligados al consumo masivo y a los bienes de equipo.
Por otro lado, la construcción también ha mostrado signos de desaceleración, con una caída del 0,7% en el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) respecto al mismo mes del año anterior. Esta tendencia negativa se ha visto reflejada en una contracción del 1,3% en comparación con enero, interrumpiendo la tendencia de recuperación observada a finales de 2025. A pesar de algunos aumentos en el consumo de materiales específicos, la dinámica de las obras ha experimentado un cambio significativo.
En resumen, la industria manufacturera y la construcción enfrentan desafíos importantes en este inicio de 2026, con caídas generalizadas y señales preocupantes de enfriamiento. Es necesario abordar de manera urgente los problemas estructurales de demanda y costos para poder revertir esta situación y encaminar al sector hacia una senda de recuperación sostenible.








