la nueva estrategia es capitalizar disputas en el PRO

Con más de 120.000 afiliados movilizados para votar este domingo en la Provincia y Ciudad de Buenos Aires, además de otros 37.000 la semana pasada en Córdoba, los radicales ahora están emocionados de reclamarlos. ¿Cuán? Aprovechando la disputa abierta en el PRO entre fuerte y moderado, fomentando la competencia entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta para las elecciones presidenciales de 2023.

Sin embargo, la UCR -especialista en disputas internas- reflejó en estas votaciones las diferentes metodologías con las que busca redefinir las relaciones de poder en Juntos por el Cambio. Y aún le quedan más batallas por librar para resolver el dilema que acecha a su liderazgo. Lo mismo sufrió el gobierno de Cambiemos: choque o gradualismo revitalizar el partido y permitirle desafiar al liderazgo de la oposición.

Choque es lo que plantea la versión Martin Lousteau. Eso es lo que significa el reciente brote de un afiliado (su expediente se remonta a 2017) al pasar la ambulancia para captar cuánto significa en sí mismo el descontento con las cúpulas que encuentra en la carretera. También significa patear el tablero en la relación con los aliados de Juntos for Change. ¿El propósito? Queda por ver si se trata de disputar las elecciones presidenciales o de condicionar los acuerdos. El senador ya advirtió que no se rendirá pese al escollo en la Provincia, donde jugó con Gustavo Posse..

El gradualismo es lo que representan los jefes que dirigen el partido, ahora animado por el resultado en la Provincia. Después de una dura lucha por decidir la alianza con Mauricio Macri, cerraron filas. Primero “depositar” tu gestión y ahora distanciarte de tu figura, sin romperte. Ellos son los que se sienten tentados con presentar sus propios candidatos en 2023, pero no descartar la negociación de una fórmula con un macrista de taquilla. Marcador de posición de Gerardo Morales, gobernador de Jujuy, y Mario Negri, jefe del bloque de diputados al frente del sector con Ernesto Sanz, cofundador de Cambiemos.

El tema es este: la lucha por las comisiones provinciales se suma al reparto de delegados a la Comité Nacional, quien elegirá el reemplazo de Alfredo Cornejo antes de fin de año, y las convenciones nacionales que deberán redefinir la política de futuras alianzas. Es decir, la forma en que me van a atraparncide en el reensamblaje de Together for Change.

Opciones de menú: más seducción para los sectores de centro derecha, como intenta la titular de PRO, Patricia Bullrich; al neoperonismo republicano de Miguel Pichetto y Joaquín de la Torre, oa expresiones de centroizquierda como la de Margarita Stolbizer, el socialismo y el alcalde de Rosario y ex radical Pablo Javkin.

En la campaña de Buenos Aires, Lousteau izó la bandera de democracia social e incluso reclamó la historia del Consejo Coordinador -ofreciendo a su aliado Federico Storani-, aunque sí se unió a líderes más pragmático que ideológico, como Posse, alcalde de San Isidro desde 1999. Lousteau y Posse tienen en común, al menos, experiencias extrafiestas.

Maxi Abad y los alcaldes de los campesinos se aferraron al discurso de la “tradición radical”, pero también al la ilusión de un cisne negro: Facundo Manes. El bestseller de neurociencia saltó al barro político en el tramo final de la campaña. Generalmente asignan una imagen alta en sectores medios que huyeron de la UCR. Dicen que todavía necesita un empujón para entrar en la disputa electoral, ya sea para diputado (en 2021), gobernador o presidente (en 2023).

Toda la oposición se opuso a los pasantes de la UCR, pues sabían que tarde o temprano el resultado impactará en el rediseño del espacio. Ahora, el partido del centenario tendrá que averiguar cómo capitalizar la movilización de más de 150 mil afiliados En medio de una pandemia, como ninguna fuerza aliada pudo hacer y el peronismo se negó a intentarlo.

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