Una ola de transformaciones en el diseño de interiores está sacudiendo los salones del mundo y estableciendo nuevas prioridades para quienes redecoran sus hogares. El clásico sillón deja de ser protagonista absoluto, y en su lugar surgen piezas más versátiles, funcionales y estéticas que redefinen el confort y uso de los espacios. Esta tendencia, que ya está arrasando en Europa, está empezando a consolidarse con fuerza en Argentina y otros países latinoamericanos.
¿Qué sustituye al sillón tradicional?
Lejos de desaparecer por completo, el clásico sillón está perdiendo importancia frente a muebles más ligeros, modulares y multifuncionales. Entre los favoritos que marcan la nueva tendencia se encuentran:
– Sillones individuales con diseño escandinavo o minimalista que aportan personalidad sin saturar el ambiente.
– Pufs y otomanas, fáciles de mover y perfectos para adaptarse a diferentes actividades.
– Estructuras modulares que permiten reorganizar el espacio según el uso del momento, desde una reunión hasta una sesión de cine en casa.
En muchas ciudades europeas, estos modelos ya superan al sofá tradicional en búsquedas y ventas en plataformas de decoración.
¿Por qué se produce este cambio de tendencia?
Detrás de esta renovación estética hay varias fuerzas culturales y prácticas que explican la transformación. La creciente urbanización y la tendencia hacia viviendas compactas nos empujan a elegir muebles que no saturen el ambiente, mientras que las familias buscan ambientes flexibles que sirvan tanto para descansar como para trabajar o recibir invitados. Además, después de años de compras aceleradas de muebles de gran tamaño, los consumidores hoy priorizan piezas con mejor diseño y mayor funcionalidad.
Influencia europea: ¿Qué marca la tendencia?
En capitales como Copenhague, Estocolmo y Berlín, arquitectos y diseñadores llevan meses promocionando ambientes transpirables y funcionales. Las salas se conciben como zonas polivalentes, integrando elementos como mesas auxiliares flotantes y regulables, sistemas de asientos intercambiables y espacios que combinan lectura, trabajo y relajación sin barreras físicas. Este enfoque responde a estilos de vida donde el hogar cumple múltiples roles, especialmente tras el aumento del teletrabajo y las reuniones sociales informales.
¿Qué significa esto para quienes redecoran?
La transición no implica que los sillones desaparezcan inmediatamente, sino que pierden su monopolio como centro del espacio. La clave para actualizar un salón hoy en día es combinar comodidad y movilidad, pensando en zonas de conversación flexibles, mobiliario ligero que no bloquee la circulación visual y texturas y tonos que aporten calidez sin saturar. Además, los diseñadores recomiendan añadir elementos complementarios como grandes alfombras, lámparas direccionales y mesas auxiliares, para que las estancias se adapten mejor a los diferentes usos y establezcan un carácter más personal.
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