la otra plaga que se extiende por Perú

Desde los suburbios desérticos de Lima hasta el altiplano de los Andes y los barrancos más recónditos de la selva, el lamentable espectáculo de los nidos de basura al aire libre se replica en todo el Perú, país donde el 1% de los desechos generados por la actividad humana.

Cada día, en todo el país, se producen alrededor de 21.000 toneladas de basura, elegantemente rebautizadas como “residuos sólidos”.

En los últimos años, esa cifra no ha dejado de crecer (en 2007 era de 13.000), y reveló una falla estructural en relación con la basura que no sería tan grave si el país aprovechara su alto potencial para revalorizar el desperdicio y contará con un eficiente sistema de separación, recolección, tratamiento y disposición final de residuos.

Para Christhian Díaz, director de la Dirección de Supervisión Ambiental en Infraestructura y Servicios de la Agencia de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), estos son los principales obstáculos para incentivar la economía circular en el Perú, que irónicamente ha una de las leyes más ambiciosas a nivel regional en esta cuestión.

“El tema ambiental todavía se piensa, en algunos sectores del país, como un lastre y no como una oportunidad”, lamentó Díaz en diálogo con la agencia EFE.

¿A dónde va la basura?

De todas las toneladas de residuos que se generan, el Ministerio de Medio Ambiente estima que solo se está recuperando el 1%.

Poco más de la mitad (54%) va a los 67 rellenos sanitarios que, según el OEFA, se distribuyen por todo el país, y el resto (45%) termina en alcantarillas, calles, ríos y arroyos.

Así lo explicó a EFE el ingeniero Eduardo de la Torre, coordinador nacional del proyecto de la organización Ciudad Saludable, quien explicó que, a diferencia de los rellenos sanitarios, que son instalaciones debidamente equipadas donde se eliminan residuos sanitarios y ambientalmente seguros, los rellenos sanitarios “son espacios ilegales, donde hay recicladores informales, donde queman los residuos y no hay ningún tipo de control ”.

Estos recicladores obtienen apenas unos céntimos de la recogida de chatarra, plásticos, papel, cartón y vidrio que encuentran en vertederos o en el 2.200 puntos críticos de basura registrados en todo el país.

“Esta actividad es necesaria porque se trata de remplazar la culpa que tenemos ante la falta de un trato diferenciado basado en una adecuada segregación”, declaró Díaz, aunque insistió en el alto riesgo que conlleva este trabajo para “la salud y la vida de los recicladores “.

Ratas, insectos y enfermedades

Y es que la acumulación descontrolada de basura en grandes espacios abiertos está asociada a la aparición de diversos enfermedades infecciosas, como la disentería o la fiebre tifoidea, y también alimenta la proliferación de plagas de insectos y ratas que pueden transmitir parásitos a los habitantes circundantes.

El problema se agrava en un país que se encuentra entre los más afectados por la pandemia de coronavirus y que no puede recuperarse de una grave crisis política y económica.

Más allá de las consecuencias para la salud y el evidente deterioro del paisaje, una disposición final deficiente también tiene impactos en la contaminación del medio ambiente y las aguas subterráneas.

Frente a un basurero hay dos alternativas: o se cierra o se convierte en su versión formalizada, el relleno sanitario.

Pero esto último no es muy viable, pues según cálculos del OEFA solo el 2% de los 1.637 rellenos sanitarios que existen hoy en Perú cumplen con los requisitos para convertirse en rellenos sanitarios. Por eso “es necesario financiar más infraestructura”, dijo Díaz.

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En este sentido, el Proyecto de Planeación de Cambio Climático reveló en 2017 que invertir 68 millones de dólares en la construcción de 31 rellenos sanitarios sería menos costoso que mantener los rellenos sanitarios, revertir las consecuencias para la salud y desperdiciar oportunidades de negocio y empleo, además de evitar 3,14 millones de toneladas de dióxido de carbono que se generaría en poco más de una década.

Compromiso ciudadano y responsabilidad estatal

Para De la Torre, este escenario coloca al Perú ante desafíos urgentes que, para ser resueltos, deberán conjugar un mayor compromiso ciudadano y una mejor gestión municipal.

Por un lado, señaló la necesidad de promover programas de sensibilización ciudadana y, por otro, de fortalecer el control de los gobiernos locales, que según la ley vigente son los encargados de la gestión de los residuos sólidos.

“Falta mucha educación”, espetó el ingeniero, luego de mencionar las escenas cotidianas de vecinos que utilizan calles, acequias y ríos como áreas de disposición de desechos.

El ingeniero también se refirió al desconocimiento jurídico de los equipos técnicos de los municipios y al papel “fundamental” que juegan las empresas.

Fuente: EFE

CB