La peligrosa recesión democrática

El año pasado, alrededor de las tres cuartas partes de la población mundial vivía en un país que ha experimentado una disminución de las libertades. Esta impresionante cifra, revelada por el informe anual de Freedom House, es un atractivo serio: si nada cambia, la libertad no servirá al nombre del siglo XXI.

La gravedad de la alerta se evidencia en otro dato preocupante: el número de países considerados libres, grupo al que pertenece Argentina, ha bajado a 82, el nivel más bajo de los últimos 15 años. La principal explicación de este triste número no es la pandemia, sino algo más profundo. Es, en palabras de esta ONG, la “larga recesión democrática”.

Una contribución decisiva al declive global de las libertades proviene del “eclipse del liderazgo estadounidense”, que aceleró, pero no comenzó, en la tumultuosa gestión de Donald Trump.

En efecto, Estados Unidos se retiró como guardianes de la libertad y esta retirada favoreció el avance de fuerzas antidemocráticas.

Además de las armas habituales -como la censura, la represión política y la detención arbitraria- estas fuerzas tienen ahora a su disposición una herramienta sin paralelo en la historia: las redes sociales. Allí pueden lanzar propaganda patriótica para movilizar y reclutar seguidores, así como campañas de desinformación diseñadas para debilitar a cualquier oponente, nacional o extranjero.

Otro factor a favor del ciclo antidemocrático es el tiempo mismo. Las generaciones que se preparan para llegar al poder no han librado guerras, ni han vivido las mordazas de las dictaduras y, por tanto, su compromiso con los derechos humanos no parece ser absoluto.

Asimismo, ante la profunda crisis social desencadenada por la pandemia, los votantes pueden inclinarse a dar prioridad a candidatos y regímenes que ofrezcan mayor seguridad económica, aunque ello implique, por ejemplo, un fortalecimiento de la vigilancia estatal de los ciudadanos o podría la independencia del poder judicial está en peligro.

Entonces, ¿cómo podemos revertir esta peligrosa recesión democrática? Pocos textos tendrán pistas tan valiosas como los diálogos de La Alegoría de la Caverna, en los que Platón explica cómo los humanos pueden liberarse de la oscuridad. Ahora bien, lo que realmente aprisiona a los hombres, lo que les impide ver la luz, es la ignorancia. Sólo por el camino “doloroso” de la Educación, como medio de transmisión de valores democráticos, podemos escapar a las sombras.

Oscar Moscariello es un politólogo, ex embajador en Portugal.

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