La protesta de los artistas en Cuba cumple dos años: ¿Dónde están sus protagonistas?

Muchos líderes del movimiento surgido el 27 de noviembre de 2020 se exiliaron o guardan silencio por presiones políticas. Testimonios.

El 27N, una protesta –luego convertida en plataforma– de artistas cubanos que exigieron libertad de expresión y trabajo frente al Ministerio de Cultura, cumple dos años con sus rostros más visibles alejados del activismo en la isla por presiones o en el exilio .

La chispa de aquella manifestación del 27 de noviembre de 2020 fue la primera piedra de meses convulsos en la isla, que alcanzaron su momento más tenso con las movilizaciones del 11 de julio de 2021, las protestas antigubernamentales más grandes de las últimas décadas.

“Fue un catalizador para las protestas. Ninguna de las manifestaciones que precedieron al 11J podría estar exenta de la solidaridad» de ese día, recuerda a Efe Carolina Barrero, una de las participantes, que ahora vive en Madrid.

En esa ocasión, según cifras extraoficiales, unas 300 personas realizaron un plantón frente al Ministerio de Cultura (minculto) en protesta por la detención de integrantes del Movimiento San Isidro (MSI), del reconocido artista -recientemente condenado a 6 años de prisión- Luis Manuel Otero Alcántara.




Carolina Barrero, artista cubana disidente, durante las protestas de fines de 2020 en La Habana.

“Fue un momento en el que muchos dijeron por primera vez, y en voz alta, lo que pensaban colectivamente. Fue una salida del armario”, recordó Tania Bruguera, una de las artistas más reconocidas de ese movimiento, ahora radicada en Estados Unidos.

Los manifestantes llegaron a un acuerdo preliminar con el Mincult, luego de más de cuatro horas de reunión entre una treintena de representantes del grupo y autoridades.

Entre los participantes de ese encuentro estaba Yunior García –exiliado en Madrid–, quien luego sería recordado por la plataforma Archipiélago, que convocó a la frustrada marcha disidente del 15 de noviembre de 2021, no autorizada por las autoridades.

Para muchos de los integrantes de ese grupo, consultados por EFE, este diálogo sentar un precedente. Logró que el gobierno de Miguel Díaz-Canel legitimara a un grupo disidente como interlocutor y unificara, por primera vez, a la sociedad civil.

Un coche de policía frente a la casa de la artista visual y activista opositora cubana Tania Bruguera, en La Habana, en diciembre de 2020. Foto: EFE


Un coche de policía frente a la casa de la artista visual y activista opositora cubana Tania Bruguera, en La Habana, en diciembre de 2020. Foto: EFE

diálogo interrumpido

El diálogo se rompió en enero de 2021 cuando una veintena de activistas y artistas independientes se reunieron en la sede del ministerio y terminaron arrestados.

Tras varios enfrentamientos verbales entre activistas y funcionarios, el titular de Cultura, Alpidio Alonso, abofeteó el móvil de uno de los asistentes, gesto que quedó grabado.

Julio Llópiz-Casal aseguró en una entrevista con EFE desde Madrid que a pesar de que la negociación se rompió, fue la estrategia correcta: “No creo que fuéramos ingenuos, lo hicimos lo mejor que pudimos. Los que rompían cualquier canal de diálogo eran ellos”.

Solveig Font, también en la capital española, junto a su hijo de 21 años, coincidió con Llópiz-Casal.

No cambiaría nada. Creo en el diálogo, todavía lo creo. Quizás fuimos un poco ingenuos, pero el cambio se hace paso a paso, concluyó al otro lado del teléfono.

Una imagen de las protestas opositoras de julio de 2021 en La Habana.  Foto: REUTERS


Una imagen de las protestas opositoras de julio de 2021 en La Habana. Foto: REUTERS

Como recordaron algunos de los protagonistas, los artistas que se quedaron en Cuba estaban saliendo del activismo, al menos públicamente, debido a la Presiones de seguridad del Estado.

Llópiz-Casal, por ejemplo, aguantó hasta 2021: (Uno) humanamente se desgasta y la realidad cubana te pasa por encima.

Es lógico, normal (que los que se quedaron tengan un perfil bajo). Es una pena que dos años después Cuba haya empeorado en casi todo, lamentó Font.

Unirse para ser escuchado

Un elemento destacado por los cubanos disidentes consultados por EFE es que el 27N funcionó como un aglutinante que unía a personas de un amplio espectro ideológico bajo una agenda común.

Bruguera destacó que a diferencia de lo ocurrido después del 11J, en el grupo de manifestantes que protestaron frente al Mincult no había una cabeza que representara a todos.

“La sociedad ya no es la misma. El pueblo no quiere otro líder al estilo Fidel”, reflexionó en referencia al expresidente y líder de la revolución cubana.

Muchos analistas remarcaron que desde entonces no ha habido un grupo disidente que haya podido capitalizar el descontento de las protestas desde el 11-S. Ni en la más reciente, tras el paso del huracán Ian, que provocó el colapso total del sistema eléctrico nacional.

disidencia dividida

A esto se suma el fragmentación de la disidenciaalgo que quedó en evidencia el pasado mes de septiembre con el referéndum sobre el Código, una normativa que incluía, entre otros, el matrimonio igualitario y la gestación subrogada.

Entonces ciertos opositores y activistas defendieron el «sí» -por representar un avance de derechos- mientras que otros abogaron por el «no» -por no legitimar el sistema- y algunos optaron por la abstención, lo que produjo fracturas.

Para Llópiz-Casal, este tipo de enfrentamientos encarnizados se debe a que la sociedad civil ha estado apagada durante décadas.

Estas divisiones internas no se han visto en las últimas semanas. Muchos de los integrantes del 27N -como los que accedieron a hablar con EFE- llamaron abiertamente a la abstención en las elecciones municipales en Cuba que se realizan este domingo. Exactamente el 27 de noviembre.

Fuente: EFE

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