El Foro Económico Mundial revela un panorama inquietante en su informe anual
En medio de crecientes tensiones geopolíticas y comerciales, el Foro Económico Mundial (WEF) ha presentado un informe que revela áreas de interés para la élite económica y política mundial. Con la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, a la vuelta de la esquina, es crucial analizar las tendencias actuales en la cooperación global.
El Barómetro de la Cooperación Global, elaborado en colaboración con McKinsey, destaca que si bien la cooperación internacional se mantiene estable, ha experimentado cambios significativos en su composición. Después de un año marcado por eventos como la presidencia de Donald Triunfo en EE.UU y la intervención en Venezuela, el análisis del FEM señala que la cooperación se está dando con menos énfasis en el multilateralismo clásico y más en acuerdos selectivos entre países alineados. Esta tendencia redefine el marco operativo para el comercio, la tecnología, el clima y la seguridad en un contexto de fragmentación persistente.
En el ámbito del comercio y la inversión, el informe destaca un estancamiento en la cooperación, marcado por criterios geopolíticos. Aunque los niveles se mantienen por encima de los registros prepandemia, la composición de la cooperación está experimentando cambios significativos. Por otro lado, la tecnología muestra una expansión clara, con un crecimiento en los flujos de datos, el comercio de servicios digitales y la infraestructura tecnológica, a pesar de las limitaciones en el intercambio de tecnologías críticas.
En cuanto al clima, la cooperación se ha ampliado impulsada por una mayor financiación y un despliegue récord de energía limpia. Sin embargo, los resultados aún no son suficientes para cumplir con los objetivos acordados, especialmente en lo que respecta a las emisiones. En el ámbito de la salud, se observa estabilidad en los resultados, pero con signos de fragilidad en la estructura financiera.
Por último, el informe señala un deterioro significativo en la cooperación en paz y seguridad, con conflictos más intensos y una menor capacidad de respuesta multilateral. Ante este panorama, el Foro de Davos se presenta como un espacio crucial para identificar riesgos sistémicos, alinear diagnósticos y explorar posibles acciones. Aunque se cuestiona su representatividad social, la heterogeneidad de la élite convocada en este evento demuestra la importancia de abordar los desafíos globales de manera colaborativa y selectiva.







