Las empresas metalúrgicas alemanas sufren la crisis energética | Economía |

Las 180 empresas metalúrgicas de Alemania llevan a cabo un proceso de temple del acero, que se realiza aplicando calor hasta los 1.000 grados, con el objetivo de mejorar la resistencia mecánica del metal. Este sector utiliza fundamentalmente gas natural, por lo que si se produjera un corte drástico de esta fuente de energía, tendrían que cesar su actividad.

“Sin gas no podemos funcionar”, dice a Philip Reese, director gerente de la empresa metalúrgica Reese, ubicada en Bochum, una de las más intensivas en gas de esta ciudad, ubicada en la región del Ruhr. El 90 por ciento del gas se utiliza para calentar los hornos de endurecimiento entre 800 y 1000 grados. Además, el gas natural, mezclado con propano y endogas, se utiliza para generar una mezcla que se utiliza como base para el tratamiento térmico de metales en hornos. Aparte de eso, la empresa requiere varios millones de kilovatios de electricidad al año. La metalurgia es un sector que necesita mucha energía para funcionar.

El horno de templado más grande de Europa

La empresa de Bochum, con sus diversos hornos, cubre un amplio espectro metalúrgico. «Los componentes más pequeños pesan menos de un gramo, los más grandes más de 30 toneladas», dice Philip Reese. Estas pesadas piezas caben en el horno de templado más grande de Europa, con una profundidad y un diámetro de cinco metros.

Hay espacio para todo, desde ruedas dentadas hasta grandes engranajes para plantas de energía eólica o para la construcción naval, así como bombas de extracción de petróleo y gas. El proceso de endurecimiento a 1.000 grados de estas piezas pesadas puede llevar varios días. “Cuando el proceso ha comenzado, debe continuar hasta el final”, explica Philip Reese. Si se interrumpe el flujo de gas durante el procedimiento, las piezas se convierten en «chatarra».

Las piezas cuyo material por sí solo tiene un alto valor se procesan en el horno de templado más grande de Europa. No solo los fabricantes europeos envían sus productos allí para su procesamiento, sino también los estadounidenses.

Una lista de prioridades

Ante la posibilidad de cortes en el suministro de gas, la metalúrgica Reese ha elaborado una lista de componentes para infraestructuras críticas, aquellos que, en palabras de Philip Reese, “necesariamente deben ser procesados”. Entre ellos, hay piezas que se utilizan en el sector energético o en la explotación de gas y petróleo. A ellos se suman componentes necesarios para la minería y la industria alimentaria. Además, llevan tiempo pensando en cómo ahorrar gasolina, pero sus opciones son muy limitadas. «Hay ciertas temperaturas a las que se debe calentar el acero. Son leyes físicas».

La empresa Reese, fundada en 1948, cuenta con 125 empleados y mueve un volumen anual de entre 15 y 20 millones de euros. Los precios del gas y la electricidad, que han aumentado considerablemente en Alemania, afectan a todas las empresas metalúrgicas de Alemania. Reese dice que, hace un año, la subida de precios no les preocupaba. Ahora no tienen más remedio que trasladar los costos de energía a los clientes. A partir del 1 de septiembre de 2022, sus servicios serán más caros.

(ms/ers)

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