Las obras insignia y el final del sexenio

La actual administración federal se encuentra en sus últimos dos años de gobierno. La mayoría de los proyectos emblemáticos tienen importantes retrasos, lo que obliga a pensar si estarán terminados antes de que finalice su mandato o si los tendrá que terminar el gobierno entrante. Además de los problemas técnicos, los retrasos en las autorizaciones gubernamentales, así como las suspensiones por parte de tribunales federales, existen factores externos que dificultan el avance del proyecto o su viabilidad, como la inflación.

Algunos de estos, como la falta de suministros por problemas logísticos a nivel mundial y la invasión de Ucrania, han generado una escalada en los precios de los suministros necesarios para el desarrollo de proyectos de infraestructura. Los incrementos deberán reflejarse en el costo final de la obra. Para dar un ejemplo, el acero ha aumentado en un promedio de 40 por ciento; cemento, 13 por ciento; concreto, 11 por ciento; agregados, 13 por ciento; y diésel, 8.55 por ciento, según la Procuraduría Federal del Consumidor. Desafortunadamente, la espiral ascendente continuará.

Producto del alza de insumos, Enrique Maza Cotero, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, estima que los proyectos podrían subir hasta en un 80 por ciento.

El escenario actual genera un desafío para la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador y la viabilidad de sus proyectos emblemáticos. El presupuesto originalmente asignado a cada uno de ellos sufrirá modificaciones importantes que requerirán ajustes de otros planes o programas para hacer frente a dichas obligaciones.

Por otro lado, el actual gobierno debe considerar que la mayoría de los proyectos no entrarán en operación durante los próximos dos años, a pesar de las declaraciones y hechos realizados por diferentes funcionarios.

Un claro ejemplo es la Refinería Dos Bocas, que si bien ya se realizó el acto inaugural, algunos analistas estiman, en un escenario optimista, la entrada en operación al finalizar el sexenio, es decir, en 2024; otros consideran al menos 2026. La razón es que hay contratos pendientes de concluir, así como algunas obras que ni siquiera han sido contratadas, que son fundamentales para la producción del primer litro de petróleo (gasolina o diésel). Retrasar la ejecución de los contratos implicará un mayor costo, dado el constante aumento de insumos, sin olvidar el costo de mantenimiento de una planta que se encuentra completamente parada.

En el mismo sentido, el gobierno ha anunciado que, a finales de 2023, el tren estará en funcionamiento. Esta afirmación es optimista en comparación con los avances reportados por el organismo a cargo del proyecto (Fonatur). Según información publicada, el tramo con mayor avance es el 40 por ciento (Palenque-Cancún). Los tramos restantes se encuentran en medio de una batalla legal por juicios de amparo de grupos ecologistas en los que se les ha otorgado suspensiones definitivas o se encuentran en etapas de preparación.

Como todas las obras, el costo ha pasado de 7.000.000.000 a 9.000.000.000 de dólares, según informes publicados por la Auditoría Superior de la Federación, más lo que se suma derivado del incremento en los precios de los insumos requeridos para la construcción y mayor permanencia en la obra. sitios

Otro proyecto emblemático es el Corredor Transístmico que contempla la modernización de los puertos de Salina Cruz, Oaxaca y Coatzacoalcos, en Veracruz. La rehabilitación de las líneas ferroviarias que conectarán ambas costas para crear una plataforma logística. La entrada en operación de los ferrocarriles estaba prevista para junio de 2022, y en 2023, las terminales de contenedores; sin embargo, el cronograma previsto no se ha cumplido.

El mayor problema vendrá para la próxima administración, el Presidente entrante estará a cargo de poner en funcionamiento algunos de ellos, por lo que se debe garantizar su conclusión. Repitiendo el error en el Tren Interurbano México-Toluca o en el extinto Aeropuerto de la Ciudad de México, estos proyectos serían catastróficos para la próxima administración. Las finanzas públicas se verían afectadas, nuestros impuestos se habrían utilizado en vano y la ya afectada confianza de los inversores terminaría desapareciendo.

POR ERNESTO BELTRÁN NISHIZAKI
ASOCIADO DE GALTEC ASESORES
@ERNESTO_BN

CAMARADA

Continuar leyendo: Las obras insignia y el final del sexenio