las reuniones de jóvenes que se juntan para beber y olvidar el coronavirus

Las reuniones de niñas y niños en espacios públicos para socializar y beber, aquí conocido como “botellas”, son un fenómeno sociocultural que estalló en España en los años 90 y que la pandemia se afianzó como salida al encierro y frustración que contagiaba el virus entre los más jóvenes.

Cada fin de semana, los macrobotellones en plazas y puntos emblemáticos de ciudades como Madrid y Barcelona dejan cientos de multas, algunas detenidas y en ocasiones hasta daños, como sucedió este último sábado.

La botella es la salida más barata y, para la mentalidad de los jóvenes, el más anti-Covid porque su paisaje natural es al aire libre. Sin embargo, se saltan la distancia social y el uso del barbijo que, aunque no es obligatorio en espacios abiertos salvo en multitudes, muchos consideran una práctica clásica.

Este último fin de semana, en Barcelona, la macrobotella que reunió a 40.000 personas en Plaza España de la ciudad dejó 20 detenidos durante la noche del sábado – hubo otros 30 durante la noche del domingo – y 79 heridos. La destrucción en el Palacio de los Congresos y la violencia descontrolada fueron la resaca de una velada que perdió el rumbo festivo inicial.

Porque el viernes 24 de septiembre y durante todo el fin de semana, Barcelona celebró la fiesta de la Mercè, en la que los catalanes rinden homenaje a la patrona de la ciudad a la que atribuyen unos milagros.

La pandemia

Este año, 200.000 personas asistieron a los espectáculos programados, Con reserva previa y número limitado de público, según las restricciones por pandemia. En 2019, esta celebración, la mayor fiesta de Barcelona, ​​atrajo a 1,4 millones de visitantes.

En Madrid, la Policía Nacional desalojó a cientos de jóvenes apiñados en el Parque de Berlín, en el distrito de Chamartín, en la madrugada del domingo. Molesto por el abrupto e involuntario final de la fiesta, algunos arrojaron botellas a la policía. Había cuatro detenidos y un joven fue apuñalado.

Además, la Policía Municipal multó, entre sábado y domingo, 513 personas que participó en grandes botellas en la capital.

Discoteca en Barcelona.  Foto de Reuters

Discoteca en Barcelona. Foto de Reuters

La cifra, sin embargo, es menos alarmante que la del fin de semana anterior, cuando una macrobotella de 25.000 personas se reunió en la Ciudad Universitaria de Madrid para celebrar el inicio de clases en las facultades. terminó con 716 multas, casi todo por consumo de alcohol en la vía pública.

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El estreno español un otoño con el 76,8 por ciento de la población ya vacunada contra el coronavirus con la directriz completa.

La incidencia actual es 65,4 contagios por Sars-Cov-2 cada cien mil habitantes en los últimos 14 días y durante el último fin de semana se diagnosticaron 5.039 nuevos positivos.

Sin embargo, muchos jóvenes siguen sintiendo que la pandemia es un “mal que aflige a los ancianos” y que no los tocará.

Verano

Ese fue el razonamiento de los alumnos que en junio de este año organizaron un viaje a Mallorca.

Allí, un concierto de reguetón en la plaza de toros de Palma y las fiestas celebradas en barcos y en varios hoteles de Llucmajor y Platja de Palma se convirtieron en un mega estallido de pesadilla. 700 infectados y más de dos mil niños que tuvo que ser aislado por haber estado en contacto con los que dieron positivo por Covid-19.

Fue el comienzo de un verano español que empezó a tambalearse y volver a imponer restricciones nocturnas en varias comunidades autónomas para frenar el aumento de casos y no estropear la segunda temporada estival de la era Covid.

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“En una sociedad individualista como la nuestra, fenómenos como la botella, que tienen un carácter colectivo, servir como un instrumento para construir ese ‘nosotros’ Compartió que dentro de la juventud adquiere una especial importancia ”, consideró el sociólogo Manuel Herrera al analizar el fenómeno para la prensa española.

“Es un elemento cultural, porque es un espacio para compartir, un espacio generalmente nocturno en el que estas tribus urbanas sacan a relucir todo el mundo vital que llevan dentro ”, añadió Herrera, quien también es profesor en el máster universitario de Intervención Social en Sociedades del Conocimiento de la Universidad Internacional de La Rioja.

Aquellos cónclaves nocturnos en espacios públicos también fueron creativos: en reuniones de este tipo se originaron estilos musicales como el hip-hop. Pero hoy, en España, los jóvenes se aferran a la botella como antídoto contra la carga que, aunque atenuada por los efectos alentadores de la vacunación, sigue provocando la pandemia.