Lo que no sea arte es falso

Hay un verso o acción poética que dice que “lo que no es arte es falso” y este mes, mi columna trata sobre lo que significa el arte más allá del entretenimiento y el espectáculo; Me refiero a lo que nos hace sentir.

Debo confesar que parte de lo que más disfruto en mi trabajo como editor es vivir experiencias relacionadas con el arte, como hace dos meses fui a Festival PAAX PNB, en Xcaret, dónde alondra de la vid dirigió la ya famosa Orquesta Imposible, integrado por músicos solistas de varios países; lo mejor, jugando juntos e interactuando en un mismo espacio durante cinco días. Cada día era diferente, pero me sorprendía más. Al ver cada uno de estos espectáculos me di cuenta de cómo me hace sentir el arte. Es como si me desconectara de la realidad por un tiempo para concentrarme solo en lo que estoy viendo, escuchando y sintiendo. Algo meditativo diría yo, además de inspirador.

Por otro lado, el pasado fin de semana fui a despertares, el gran espectáculo de danza que se presentó en el auditorio nacional, con Isaac Hernández como protagonista. Sencillamente inigualable, y el sentimiento que invadió a los asistentes fue de emoción, de alegría y lo más importante, de estar en el aquí y ahora. Quizá por eso me refiero al título de la columna, ya que, en la sociedad actual, siempre estamos lidiando con miles de temas diferentes, nos resulta difícil desconectar, vivir el momento y solo centrar nuestra atención en algo específico. Y eso logra el arte, una conexión con nosotros mismos, con el escenario y con lo que se está viendo, por lo tanto, todo lo que no es arte es falso.

Lo que más me enorgullece es que en ambas ferias la leyenda del “sold out” fue la protagonista, porque la gente está viendo el arte como indispensable, necesario y, sobre todo, como algo que cuesta por todo lo que hay detrás. Esto nos habla de una industria en crecimiento, y cuando hablo de «industria» no me refiero a entretenimiento, porque sabemos que varios cantantes llenan estadios enteros y abarrotan butacas. Con «industria» me refiero a las bellas artes, esas disciplinas que estaban olvidadas en nuestro país, como el ballet y la música clásica, y que ha sido gracias a sus protagonistas que han acaparado los escenarios y se han convertido en un auténtico lujo. y placer asistir a este tipo de espectáculos.

Al final de ambos eventos culturales me emocioné mucho al ver que estaban llenos, que muchos amigos me decían que querían ir y no podían, que se lo perdían, que no encontraban entradas, o que también asistí y me encantó.

Que gusto tan grande me da que dos embajadores de México como la directora de orquesta, Alondra de la Parra, y el Isaac Hernández bailarín están haciendo este gran trabajo, de elevar el nombre de nuestro país a nivel internacional pero también, que quieren volver a él y darnos este gran regalo, que es enamorarnos del arte. Felicitaciones por este gran momento que vive nuestra sociedad, porque solo el arte es lo más cercano a la verdad.

POR MARIA DEL MAR BARRIENTOS
[email protected]
@MARIMARBAT

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