En un contexto internacional convulsionado por la guerra en Irán, los gobernadores de Neuquén y Río Negro se reunieron para analizar el presente y futuro de Vaca Muerta, el megayacimiento de hidrocarburos no convencionales que ha revolucionado el posicionamiento energético de Argentina. En un encuentro clave en el Foro IEFA Latinoamérica, realizado en el Hotel Cuatro Estaciones de la Ciudad de Buenos Aires, Rolando Figueroa (Neuquén) y Alberto Weretilneck (Río Negro) compartieron escenario con importantes ejecutivos del sector, como Ricardo Marcos de Tecpetrol y Pablo Bizzotto de Recursos Globales de Phoenix.
Figueroa destacó la larga tradición petrolera de Neuquén y el proceso de transición hacia los campos no convencionales que comenzó en 2012. Los gobernadores resaltaron la importancia de cuatro ejes clave para el crecimiento sostenible de la región: previsibilidad, paz social, desarrollo industrial y obras públicas.
En este sentido, Figueroa hizo hincapié en la necesidad de mantener un orden macroeconómico con previsibilidad, impulsado por el gobierno nacional. Afirmó que es fundamental seguir siendo competitivos, incluso considerando la posibilidad de reducir impuestos para atraer inversiones y fomentar el crecimiento.
Weretilneck, por su parte, resaltó la importancia de la colaboración entre el sector público y privado para garantizar la seguridad jurídica y fiscal necesaria para atraer inversiones. Ambos gobernadores coincidieron en la necesidad de seguir construyendo la infraestructura adecuada para sostener el crecimiento acelerado de la industria.
Los directivos presentes en el foro destacaron el potencial de Vaca Muerta en un escenario internacional favorable, a pesar de los conflictos en Oriente Medio. Bizzotto enfatizó la importancia de seguir superando los límites en la explotación de recursos no convencionales, mejorando costos y eficiencia día a día.
En conclusión, el panorama para Vaca Muerta es prometedor, con un potencial enorme de crecimiento y desarrollo. La colaboración entre el Estado y la industria, la previsibilidad económica y la inversión en infraestructura son clave para aprovechar al máximo esta oportunidad extraordinaria que se presenta para Argentina en el ámbito energético.








