Los datos de ubicación de celda negociados llevaron a la salida y la renuncia de un funcionario católico

Los datos de ubicación de un teléfono celular, obtenidos y vendidos por corredores de datos, han llevado a la supuesta salida y renuncia de un sacerdote que trabaja para la Conferencia de Obispos Católicos de EE. UU., Según un informe de El Washington Post. Los datos de tráfico, que estaban vinculados al sacerdote y parecían mostrar cuándo y dónde estaba usando la aplicación de citas LGBTQ Grindr, se obtuvieron mediante una publicación y se compartieron con la Conferencia, donde el sacerdote trabajaba como secretario general.

Este incidente es otro ejemplo de lo invasiva que puede ser la recopilación y venta de la ubicación y otros datos personales por parte de los corredores. Si bien los datos vendidos por estas empresas están aparentemente anonimizados, se ha demostrado que las personas pueden ser identificadas y rastreadas. La industria de los corredores de datos ha sido una preocupación entre los defensores de la privacidad durante años, especialmente después de que se descubrió que las empresas vendían datos a las fuerzas del orden y agencias estatales. También hemos visto cómo los operadores y otras empresas venden datos a estos corredores, y el gobierno noruego ha multado a Grindr por esta práctica.

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La historia del sacerdote es ilustrativa de cómo los datos disponibles comercialmente se pueden usar contra alguien, y de cómo la industria de los corredores de datos relativamente desconocida puede tener profundas consecuencias en la vida de las personas. Para muchos de nosotros, es difícil hacer un seguimiento de quién rastrea nuestros datos, lo que dificulta, si no imposible, evitar que las empresas que no sabíamos que tenían acceso a ellos los recopilaran y vendieran.