Los fundamentos del ADN y los sistemas genéticos

¿Un nuevo vínculo entre el cáncer y el envejecimiento?

Un nuevo estudio en 2022 revela una relación que invita a la reflexión entre cuánto tiempo viven los animales y qué tan rápido mutan sus códigos genéticos.

El cáncer es un producto del tiempo y las mutaciones, por lo que los investigadores investigaron su aparición e impacto en 16 mamíferos únicos. Una nueva perspectiva sobre la mutación del ADN amplía nuestra comprensión del envejecimiento y el desarrollo del cáncer, y cómo podríamos controlarlo.

Mutaciones, envejecimiento y cáncer: una introducción

El cáncer es el crecimiento descontrolado de células. No es un patógeno que infecta el cuerpo, sino un proceso normal del cuerpo que salió mal.

Las células se dividen y multiplican en nuestro cuerpo todo el tiempo. A veces, durante la replicación del ADN, pequeños errores (llamados mutaciones) aparecen al azar dentro del código genético. Nuestros cuerpos tienen mecanismos para corregir estos errores, y durante gran parte de nuestra juventud nos mantenemos fuertes y saludables como resultado de estas medidas correctivas.

Sin embargo, estas protecciones se debilitan a medida que envejecemos. El desarrollo de cáncer se vuelve más probable a medida que las mutaciones superan nuestras defensas y continúan multiplicándose. Cuanto más vivimos, más mutaciones portamos y aumenta la probabilidad de que se manifiesten en cáncer.

Un enigma biológico

Dado que las mutaciones pueden ocurrir al azar, los biólogos esperan que las formas de vida más grandes (aquellas con más células) tengan mayores posibilidades de desarrollar cáncer que las formas de vida más pequeñas.

Extrañamente, no existe ninguna asociación.

Es uno de los mayores misterios de la biología el por qué criaturas masivas como las ballenas o los elefantes rara vez parecen experimentar cáncer. Se llama La paradoja de Peto. Aún más extraño: algunas criaturas más pequeñas, como la rata topo desnuda, son completamente resistentes al cáncer.

Este fenómeno motiva a los investigadores a investigar la genética de las ratas topo desnudas y las ballenas. Y aunque hemos descubierto que las bonificaciones genéticas especiales (como los genes supresores de tumores adicionales) benefician a estas criaturas, el patrón de las tasas de cáncer en todas las demás especies aún no se comprende bien.

El cáncer puede estar estrechamente relacionado con la esperanza de vida

Investigadores del Instituto Wellcome Sanger informan sobre el primer estudio que analiza cómo se comparan las tasas de mutación con la esperanza de vida de los animales.

Las tasas de mutación son simplemente la velocidad a la que las especies engendran mutaciones. Los mamíferos con vidas más cortas tienen tasas de mutación promedio que son muy rápidas. Un ratón sufre casi 800 mutaciones en cada uno de sus cuatro cortos años en la Tierra. Los mamíferos con vidas más largas tienen tasas de mutación promedio que son mucho más lentas. En humanos (vida promedio de aproximadamente 84 años), se trata de menos de 50 mutaciones por año.

El estudio también compara el número de mutaciones en el momento de la muerte con otros rasgos, como la masa corporal y la esperanza de vida. Por ejemplo, una jirafa tiene aproximadamente 40 000 veces más células que un ratón. O un humano vive 90 veces más que un ratón. Lo que sorprendió a los investigadores fue que el número de mutaciones en el momento de la muerte difería solo por un factor de tres.

Una diferenciación tan pequeña sugiere que puede haber un número total de mutaciones que una especie puede acumular antes de morir. Dado que los mamíferos alcanzaron este número a diferentes velocidades, encontrar formas de controlar la tasa de mutaciones puede ayudar a detener el desarrollo del cáncer, retrasar el envejecimiento y prolongar la vida.

El futuro de la investigación del cáncer

Los hallazgos de este estudio generan nuevas preguntas para comprender el cáncer.

Confirmar que la tasa de mutación y la vida útil están fuertemente correlacionadas requiere una comparación con formas de vida más allá de los mamíferos, como peces, aves e incluso plantas.

También será necesario comprender qué factores controlan las tasas de mutación. La respuesta a esto probablemente se encuentra dentro de las complejidades del ADN. Genetistas y oncólogos continúan investigando curiosidades genéticas como los genes supresores de tumores y cómo podrían afectar las tasas de mutación.

Es probable que el envejecimiento sea una confluencia de muchos problemas, como cambios epigenéticos o acortamiento de los telómeros, pero si hay mutaciones involucradas, entonces puede haber esperanzas de ralentizar el daño genético, o incluso revertirlo.

Si bien es solo un primer paso, vincular las tasas de mutación con la vida útil es un replanteamiento de nuestra comprensión del desarrollo del cáncer, y puede abrir puertas a nuevas estrategias y terapias para tratar el cáncer o controlar la cantidad de problemas relacionados con la salud que surgen con el envejecimiento.

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