El oro brilla en 2025: ¿apreciación real o depreciación del dólar?
El año 2025 ha sido excepcional para los mercados financieros, con un notable aumento en el valor de activos como las acciones, las monedas frente al dólar y, especialmente, el oro, que lidera con una subida del 84% en los últimos 12 meses. Sin embargo, surge una pregunta incómoda: ¿realmente los activos se han apreciado tanto o estamos presenciando una depreciación del dólar?
La respuesta es que ambos factores han influido en este escenario. Si bien ha habido momentos de debilidad del dólar, en el caso del oro, la demanda ha sido el factor clave detrás de su impresionante aumento de valor. Históricamente, el oro ha sido un depósito de valor y una inversión segura, pero en el último año, los inversores financieros y los bancos centrales han sido los principales impulsores de la demanda.
Los ETF de oro han registrado entradas récord, superando las doscientas toneladas en un trimestre, mientras que la demanda de lingotes y monedas también ha aumentado significativamente. Los bancos centrales, por su parte, han continuado comprando oro como parte de sus reservas para diversificar y reducir la exposición al dólar.
A pesar de este auge en el precio del oro, proyectar su futuro se vuelve desafiante. El oro suele comportarse bien como instrumento de cobertura antes de que aparezca un problema, pero mantener su valor en niveles tan altos puede ser complicado una vez que el miedo se instala en el mercado.
En un contexto donde la economía de Estados Unidos muestra fortaleza y la Reserva Federal no tiene incentivos para recortar las tasas agresivamente, el oro enfrenta desafíos. Un dólar fuerte y tipos reales elevados no suelen ser favorables para el metal amarillo, que compite con activos que generan rentabilidad.
Por tanto, comprar oro a estos niveles implica pagar una prima por cobertura en escenarios de incertidumbre. La decisión de invertir en oro debe basarse en la visión personal de cada inversor sobre los riesgos futuros y cuánta protección desean en sus carteras.
En resumen, el oro se ha convertido en una prima de seguro en un mundo marcado por la incertidumbre. Mientras algunos analistas apuntan a posibles aumentos adicionales en su valor, otros sugieren mirar hacia activos como mercados emergentes o materias primas con valoraciones más atractivas.
En definitiva, el oro brilla con fuerza en 2025, pero su futuro es incierto. La clave está en entender cuánto estamos dispuestos a pagar por esa protección y en buscar alternativas que se ajusten mejor a nuestras necesidades de inversión.








