El Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos ha logrado un acuerdo histórico que definirá los salarios del sector hasta marzo de 2026. Este convenio, que abarca a uno de los sectores industriales más grandes de Argentina, combina incrementos salariales y sumas fijas no remunerativas con efecto retroactivo a partir de septiembre de 2025, pendiente de aprobación por el Ministerio de Trabajo de la Nación.
En febrero de 2026, los trabajadores metalúrgicos recibirán un monto adicional no remunerativo de $25,000, sumado a un aumento salarial del 14% más $160,000 en sumas fijas distribuidos entre septiembre de 2025 y marzo de 2026. Esta estructura mixta busca adaptarse a contextos de inflación moderada pero persistente, aunque con implicaciones sobre otros conceptos salariales y derechos futuros de los trabajadores.
El Ingreso Mínimo de Referencia Global (IMGR) establece un piso salarial de $1.004.438 desde enero de 2026 para garantizar un ingreso mínimo digno para todos los trabajadores metalúrgicos. Este monto incluye conceptos remunerativos y no retributivos, pero no contempla horas extras, premios de productividad o bonos de zona, ni se integra para el cálculo de otros conceptos.
Las escalas salariales distinguen entre personal mensual y diario, con categorías que van desde administrativos hasta técnicos y auxiliares. La progresión salarial en cada grupo depende de la antigüedad, responsabilidades asignadas y formación específica, destacando la importancia de la capacitación y especialización en el sector.
En un contexto de crisis para la industria metalúrgica, con una caída del 7,1% en la actividad interanual en diciembre de 2025, este acuerdo busca brindar estabilidad y previsibilidad a los ingresos de los trabajadores en un entorno económico incierto. Con una cláusula de revisión prevista para marzo de 2026, las partes buscarán ajustar el acuerdo en función de la evolución de la inflación y el nivel de actividad del sector.
En resumen, el acuerdo salarial del Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos marca un hito en la negociación colectiva del sector, buscando proteger el poder adquisitivo de los trabajadores en un contexto desafiante para la industria metalúrgica argentina.







