pese a las amenazas y las presiones, los humoristas rusos quieren seguir burlándose de Vladimir Putin

Pavel Dedishtshev sube al escenario de un bar de moda en Moscú, agarra el micrófono y hace una broma sobre Vladimir Putin, el presidente de Rusia. “Tengo siete anticuerpos contra el coronavirus. Sin duda, ¡El gobierno me los ha proporcionado, Vladimir Vladimirovich me los ha dado!

“Me los dio antes de las elecciones, ¿de acuerdo? ¡Le dio doce a los servicios de seguridad!“Continúa este cómico barbudo ante las risas del público, formado por una cincuentena de personas, la mayoría de ellos jóvenes.

El comediante Pavel Dedishtshev, 30 años, se burla de la ayuda económica puntual ofrecido por el presidente ruso a la policía y al ejército antes de las elecciones legislativas de septiembre, que, según la oposición, fueron amañadas.

En su monólogo de 40 minutos se burla de la corrupción, la gran influencia de la Iglesia ortodoxa y Policía rusa, en la primera línea de la represión de las manifestaciones.

Este tipo de espectáculo vive un momento alto en moscú, donde los videos de humor y sátira suelen tener millones de visitas en YouTube.

Este fenómeno refleja el interés de los rusos en un humor cáustico y rebelde, con un estilo antagónico a lo que se suele ver en los canales de televisión rusos.

Pero tras el encarcelamiento del principal detractor del Kremlin, Alexei Navalny, y la represión contra la oposición y la prensa independiente, fue el turno de los cómicos de estar en la mira de las autoridades, quien se interesó en sus chistes.

Los espias

Los comediantes prometen no retroceder y sentirse como su trabajo llena un vacío de voces críticas en el país.

Dedishtshev y sus colegas comenzaron este año a notar la presencia de los servicios de seguridad en sus shows y que los filmaron.

“No podemos decirles que se vayan, más bien los aceptamos como nuestros espectadores más leales “comentó.

Debido al creciente número de leyes restrictivas, como las contra las “ofensas a los creyentes” o en contra de la “propaganda gay”, los comediantes verifican sus bromas con un abogado para asegurarse de que no se metan en problemas.

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Según Tomas Gaissanov, organizador de programas de comedia, se ha vuelto común que los comediantes recibir amenazas.

La comediante rusa Vera Kotelnikova.  Foto AFP

La comediante rusa Vera Kotelnikova. Foto AFP

Tal es el caso de los chistes sobre los diferentes grupos étnicos de Rusia, un “tema delicado”, según Gaissanov.

Expulsión

En agosto, las autoridades rusas expulsaron al comediante belaruso-azerbaiyano Idrak Mirzalizadé, acusado de incitación al odio por un chiste sobre la dificultad de los no eslavos de encontrar un apartamento en moscú.

Otra comediante, Ariana Lolaieva, publicó recientemente un video en el que se disculpa entre lágrimas luego de ser criticada en las redes sociales por una broma sobre gastronomía de su región natal, Osetia, una república rusa en el Cáucaso.

Incidentes como estos se repiten y el comediante Kirill Sietlov creó una cadena en Telegram para documentar el fenómeno. “Todas las semanas tengo algo que escribir”, dijo.

Desde la llegada al poder de Vladimir Putin en 1999, La sátira política seria ha sido eliminada progresivamente de la televisión hasta desaparecer.. Pero los espectáculos en los bares de Moscú mantienen este humor sarcástico.

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“Este es uno de los últimos lugares donde puedes decir lo que ves”, dijo Sietlov.

La comediante Vera Kotelnikova dice que puede bromear un poco sobre todo dentro de ese contexto “democrático”.

“Es poco probable que acabe en la cárcel, aunque es una posibilidad”, admitió.

Los cómicos interrogados por AFP creen que las autoridades intensificarán la presión, sen llegar a prohibir totalmente los “stand-ups”.

“Ellos quieren que la gente descomprima en algún lugar y no van a poner barreras “, explicó Dedishtshev.

En su show imita un policía que da boletos en el metro por no llevar máscara. El “policía” termina señalando a los espectadores sonrientes.

“Si quieres sonreír en este país, ¡ponte una máscara!”, Concluye.

Agencia AFP

PB