Pláticas de viaje: Turismo por el mundo al alcance de tu bolsillo y ruta preferida

Este verano, Europa batió récords turísticos, convirtiéndose en el epicentro del caos. Así como había compras post-pandemiala gente salía a viajar por el tiempo que no podía hacerlo.

Había caos en la mayoría de los aeropuertos: demasiados visitantes y muy poco personal. Yo era una de esas personas, y sufría el caos en todo momento, como en el Aeropuerto Schiphol de Ámsterdam, donde la fila que hice para pasar seguridad fue de dos horas y media. Situaciones similares experimentaron pasajeros en todas partes. Desde filas de facturación interminables, menos manipuladores de equipaje, menos pilotos y tripulaciones de aerolíneas. los rutas desde España, Italia, Inglaterra y Francia estaban con el triple de visitantes, y los precios estaban por las nubes. Uno de los precios que se paga ahora por viajar.

Pero, ¿por qué se da esta situación? Uno, porque al bajar las medidas de cuidado, muchos empleados se enferman y no vienen a trabajar; dos, se abrieron países que habían estado cerrados durante mucho tiempo; y tres, después de la pandemia, muchas personas decidieron vivir más felices trabajando menos, aunque los ingresos sean menores.

Me gusta hablar con los taxistas cuando viajo, porque te dan un panorama social, cultural y económico que difícilmente puedes aprender tan rápido.

La charla más interesante fue la de Francesco, un chofer del sur de Italia, quien me contó que la gente allí es hospitalaria y amable, porque antes eran pueblos donde los habitantes eran pescadores y agricultores, no tenían nada de turismo. Ser hospitalario se les inculca en casa. En Positano se vive el 90 por ciento del turismo, con 4 mil habitantes nada más, por eso “no los tratamos como clientes, los tratamos como familia”. También hay una escuela de turismo muy famosa en Sorrento, la siguiente ciudad, con 25 mil habitantes, donde se les enseña el arte de la hospitalidad.

Asimismo, se ve en un dilema: Francesco tiene un negocio de seis autos para atender turistas, dice que desde la pandemia su trabajo se ha triplicado, pero que no ha encontrado a los choferes. Misma situación que me contó Pascuale, dueño de un local de alquiler de motos. Ambos me dijeron lo que gana cada chofer, más propinas, y sin embargo prefieren trabajar en un hotel con horario reducido, salario bajo y poder tener, por ejemplo, la mañana. Si eres de los que no hablan cuando van en taxi, te estás perdiendo de mucho; la charla con ellos o ellas es muy valiosa.

MAAZ

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