Por la guerra en Ucrania, Europa da un giro y por primera vez le compra más gas a EE.UU. que a Rusia

La guerra es un acelerador de la historia, una máquina para alterar tradiciones grabadas a fuego, para romper tendencias. Sus consecuencias humanas, políticas, económicas o militares provocan terremotos políticos. Europa está viviendo estos meses grandes cambios.

En pocos meses recibió a más de 4,5 millones de refugiados ucranianos. Después de tres décadas de recortar el gasto militar en los últimos meses, prometió revertir esa tendencia y volver a fortalecer sus fuerzas armadas. La inflación volvió (en junio la Eurozona cerró con una tasa interanual del 8,6%) a niveles no vistos desde las crisis del petróleo de los años 70 del siglo pasado.

El último gran cambio es energético. En unos meses los europeos se han comprometido a dejar progresivamente de comprar carbón, petróleo y gas rusos. Lo que la Guerra Fría nunca impidió, ni en sus momentos más tensos, que los hidrocarburos rusos circulen hacia Europa, lo impide la guerra de Vladimir Putin en Ucrania.

hito histórico

Esta semana, cuando la guerra entró en su quinto mes, los datos de la Agencia Internacional de Energía mostraron que, por primera vez en la historia, los europeos están comprando más gas natural licuado estadounidense que ruso.

El cambio también para que Estados Unidos aumente la producción y centrarlo en Europa. Según la misma fuente, en abril el 54,1% de sus exportaciones de gas licuado se dirigieron a tan solo cinco países: Francia, España, Reino Unido, Holanda y Polonia.

El gas natural licuado se procesa para enviarse en forma líquida. Se transporta en recipientes especiales a -162 grados centígrados. Estas condiciones hacen que ocupe 600 veces menos que en el momento del consumo.

El cambio europeo de suministradores de gas es tan rápido porque en varios países del viejo continente había excedente de capacidad para regasificar gas licuado que llega en metaneros. Europa utilizó en 2021 solo el 45% de su capacidad de regasificación.

No se compraba tanto a Estados Unidos ni a otros productores como Nigeria o Qatar y se seguía importando a través de gasoductos desde Rusia, principalmente por razones de precio. Ahora, cuando la prioridad es dejar de comprárselo a Moscú para no financiar la guerra de Putin, los europeos ya no miran tanto el precio.

Una estación de bombeo de gas cerca de Strasswalchen, en Austria, donde hasta ahora operaba la rusa Gazprom. Foto: AFP

El gas, el arma política de Vladimir Putin

La caída de las exportaciones rusas de gas (que no se pueden desviar tan fácilmente a otros destinos en el corto plazo porque la disponibilidad global de metaneros y plantas de regasificación es muy limitada) ya ha sido reconocida por Moscú.

Según un cable de la agencia, Gazprom redujo un 8,6% su producción de gas en el primer semestre del año y el 31% exporta a países que no eran miembros de la Unión Soviética. Europa acelera esa caída.

Las exportaciones de junio de Gazprom fueron un 75% más bajas que en mayo. Y van a ir más allá porque el Kremlin también utiliza los suministros de gas como arma politica.

Cuanto menos hay disponible, más sube el precio y más afecta a la economía europea. En julio tiene previsto cerrar el Nord Stream I, que conecta Rusia y Alemania a través del fondo marino del Báltico, por actividades de mantenimiento que no estaban programadas hasta hace semanas.

Gazprom también empieza a sentir el frío. La compañía, la más grande de Rusia por precio de acciones e ingresos, anunció el jueves que no pagará dividendos sobre sus ganancias de 2021.

La empresa asegura que sus prioridades son “aplicar el programa de inversiones, incluyendo la gasificación de las regiones rusas y la preparación del invierno. Y obviamente tenemos que estar preparados para pagar impuestos más altos”.

Porque Putin tiene que financiar la guerra de alguna manera. El anuncio hizo que la empresa cayera un 27% en bolsa solo el jueves.

El problema de Europa es la capacidad de producción y exportación americana. A finales de 2021, los europeos importaban más de 10,5 billones de pies cúbicos de gas natural de Rusia. Ahora menos de 5 mil millones y la tendencia se está acelerando. El gas natural licuado de EE. UU. ha pasado de poco más de 2 billones a cerca de 5 billones, pero ha estado en esos niveles desde marzo.

Estos datos han llevado a la Agencia Internacional de la Energía a advertir en varias ocasiones a los europeos de que pueden tener problemas de suministro en el próximo otoño e invierno.

Tienes que llenar al menos el 80% de tus reservas (que están cerca del 60%), reducir tu consumo y prepararte para, cuando llegue el invierno, empezar a aplicar medidas de racionamiento.

Bruselas, especial

CB