¿por qué se da este fenómeno?

¿por qué se da este fenómeno?

Aún perduran los ecos de aquellos futbolistas argentinos gritando felices la palabra más deseada en la cancha: campeones. El triunfo por 3-0 ante Italia, bajo el cielo y las mitologías de Wembley, permitió a Lionel Messi y su selección levantar la Copa Intercontinental UEFA-CONMEBOL (la llamada Finalísimacontinuación de la Copa Intercontinental Artemio Franchi). El duelo entre el campeón americano y el campeón europeo fue una fiesta para los del Sur.

Sin embargo, tal desenlace difícilmente da cuenta del notorio dominio europeo -a nivel de selecciones y de clubes en las últimas dos décadas (desde 2003 hasta este 2022 que entra en su segunda etapa, con Qatar 2022 en camino). Los datos duros se utilizan para comprender la dimensión: Desde 2003 se han celebrado hasta la fecha cuatro campeonatos mundiales, todos ganados por europeos. Y siete de los ocho finalistas eran miembros de la UEFA.

Repasemos: en Alemania 2006, Italia ganó en los penaltis a Francia tras empatar 1-1; en Sudáfrica 2010, España ganó su primer título mundial al derrotar a Holanda en la prórroga; en Brasil 2014, Alemania ganó 1-0 también en la prórroga en el Argentina (única representante de la CONMEBOL en este sintomático corte); y en Rusia 2018, los goles aparecieron con el 4-2 de Francia ante Croacia. Más allá de la evidente supremacía europea, cabe señalar que solo Francia repitió su condición de finalista, con 12 años de diferencia.

La extinta Copa FIFA Confederaciones podría ser -como la Finalísima– mostrar cómo los sudamericanos siguen siendo competitivos. Allí, en ese torneo que se juega en diferentes formatos desde 1992 (entonces llamado Rey Fahd y ganado por Argentina) y que reunió a los campeones de cada Confederación, se han disputado cinco ediciones desde 2003.

Entre los diez finalistas había cinco sudamericanos (Brasil ganó tres títulos; Argentina y Chile fueron subcampeones), tres europeos (Francia y Alemania campeones; España segundo) y uno africano (Camerún) y uno de Concacaf. Los dos últimos fueron subcampeones, un gran logro para sus regiones.

A nivel de clubes también.

A nivel de clubes, las ventajas que tiene Europa sobre Sudamérica son igual de visibles, si no más. En las 17 ediciones del Mundial de Clubes que se disputan ininterrumpidamente desde 2005 (antes hubo un evento inaugural en 2000), los europeos conquistaron 14 títulos y los Sudamericanos 3 (San Pablo, Inter de Porto Alegre y Corintios; ningún argentino sabe cuánto pesa esta Copa).

Más: de la última 10 ediciones, nueve fueron para los del norte. La única excepción fue el Corinthians en 2012, dirigido por Tite, actual técnico de la selección brasileña. En la final vencieron al Chelsea, curiosamente último ganador de esta competición, en 2021.

¿Por qué los europeos gobiernan ahora?

Las razones son múltiples. Es más claro en el campo de los clubes: eEl inmenso poder económico permite a las instituciones europeas Los presupuestos de varios equipos de fútbol argentinos se gastan en un jugador juntos. Hay, además, otros factores que están ligados a ese poder: el dinero repartido por la televisión (las grandes ligas de Europa se ven en todo el mundo, desde China hasta Eritrea) y los patrocinadores (no sólo a los clubes sino también a las cifras, y no sólo a los cracks universales como Messi o Cristiano Ronaldo o Kylian Mbappé).

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Además, hay muchos clubes que reciben capital extranjero. No solo de las grandes corporaciones de los principales países del mundo. También juegan millonarios de países de la periferia del fútbol. Un caso emblemático: la última sorpresa que se permitieron las grandes ligas fue el Leicester campeón de la temporada 15/16. Las decisiones y los proyectos de ley procedían de Bangkok, la capital de Tailandia.

El curioso expropietario y presidente del club nació en esa tierra y tiene un apellido kilométrico de difícil pronunciación: Vichai Srivaddhanaprabha. Falleció en 2018. Era el propietario multimillonario de King Power, una empresa dedicada al negocio de las tiendas gratuitas que pone su nombre al estadio de Leicester. Ahora el negocio, incluido el club, está a cargo de su hijo, Aiyawatt Srivaddhanaprabha. De algún modo, la versión modesta -o no tanto- del Qatar Investment, que lidera los destinos del PSG.

Kylian Mbappé, y el presidente del PSG Nasser Al-Khelaifi durante el acuerdo con el delantero para su millonaria continuidad en el club parisino.  (Foto AP/Michel Spengler)
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Kylian Mbappé, y el presidente del PSG Nasser Al-Khelaifi durante el acuerdo con el delantero para su millonaria continuidad en el club parisino. (Foto AP/Michel Spengler)

¿Y en el campo de los seleccionados?

No es tan lineal en el caso de los seleccionados.. Pero se pueden ofrecer algunas aproximaciones: la facilidad para nacionalizar figuras nacidas en otros países o que pudieran representar a otros países (Francia es el ejemplo paradigmático), la facilidad que tienen (sobre todo ahora con la Sociedad de Naciones en Europa) para medirse con los de su tamaño, Los principales equipos europeos trabajan en la captación de jóvenes de la Sub 15 para inculcarles lo que significa estar en una selección (como en el caso alemán). Desde la época de Pekerman, eso se ha perdido; ahora parece que esa idea se retoma con Lionel Scaloni a la cabeza.

En consecuencia, para los principales equipos de Sudamérica es mucho más difícil encontrar amistosos relevantes en fechas FIFA: porque solo hay tres equipos de élite (Brasil, Argentina y Uruguay) y porque es común que los clubes europeos -donde juegan casi todos los mejores de esos equipos- pongan trabas. Esto último también afecta el plan de trabajar desde una edad temprana, porque no son pocos los que van al Viejo Continente incluso antes de debutar en Primera.