preocupación por el contrabando con el envío de armas a Kiev

El envío de armas occidentales a Ucrania genera preocupación por un posible desvío, en un país conocido por haber sido un lugar clave para dicho tráfico a finales de los 90.

“Existe un riesgo muy importante relacionado con la proliferación de armas en Ucrania, especialmente armas ligeras y de pequeño calibre”, subraya Nils Duquet, director del Instituto Flamenco de la Paz.

Desde el inicio de la ofensiva militar rusa el 24 de febrero, varios países occidentales, encabezados por Estados Unidos, han anunciado el suministro de armas pesadas y luz en apoyo del gobierno ucraniano contra las tropas rusas.

Estados Unidos, entre otros, suministró o prometió cientos de “drones suicidas” Switchblade, 7.000 rifles de asalto, 50 millones de balas y municiones variadas, cohetes guiados por láser y radares anti-artillería y anti-drones.

Pero si bien este apoyo a Ucrania es “comprensible”, es esencial evaluar las “implicaciones de seguridad” de esa transferencia de armas, indica el Stimson Center, un think tank estadounidense.


Fondo

“Hemos visto muchas veces cómo las armas que buscan ayudar a un aliado se encuentran luego en manos imprevistas, a veces entre grupos que no están de acuerdo con los intereses de Estados Unidos y la población civil”, advierte este centro en una nota publicada en marzo.

“Esto es particularmente cierto para las armas pequeñas y ligeras, que presentan algunos riesgos más altos de pérdida, desvío al mercado ilícito o uso indebido”, agrega.

Según la historia reciente de Ucrania, el riesgo de desvío está lejos de ser ficticio. Después del colapso de la Unión Soviética, muchas armas ucranianas fueron desviadas a otros países y otras zonas de conflicto.

En 2014, la invasión rusa de Ucrania estuvo acompañada de un nuevo saqueo de un depósito de armas y municiones ucraniano, especialmente en el este y en Crimea.

Las fuerzas ucranianas se rinden a los rusos en Mariupol.  Foto AP

Las fuerzas ucranianas se rinden a los rusos en Mariupol. Foto AP

Total, al menos 300.000 armas ligeras y pequeñas fueron saqueadas o se perdieron entre 2013 y 2015, según el proyecto de investigación Small Arms Survey (SAS) del Instituto de Ginebra de Altos Estudios Internacionales y de Desarrollo. Después solo se encontraron 4.000.

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Pero a diferencia de los flujos de salida que se observaron cuando cayó la Unión Soviética, el tráfico después de 2014 se concentró principalmente dentro de Ucrania, lo que alimentó el mercado negro, según el SAS.

Los riesgos

En Estados Unidos, el inspector general del Pentágono ha destacado con preocupación desde 2020 la cuestión del control del uso final de las armas enviadas a Ucrania.

Algunas ONG también han dado la voz de alarma, como el Centro de Civiles en Conflicto (Civic), que subraya falta de transparencia sobre las medidas adoptadas en materia de reducción de riesgos o vigilancia por parte de Estados Unidos y los demás países que envían armas a Ucrania”.

Lo mismo ocurre con las “garantías obtenidas para garantizar la protección de los civiles frente a estos gigantescos traslados”, considera Annie Shiel del Civic.

Shiel aboga por “la adición explícita de obligaciones de derechos humanos en las condiciones de venta” de armas o incluso “asegurar que cualquier transferencia de armas contar con sólidos procedimientos de seguimiento“.

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Una tarea considerada delicada por algunos, e incluso imposible por otros.

“Es ilusorio pensar que en un contexto de guerra se puedan controlar las armas que circulan”, considera Nils Duquet quien, aunque “entiende” el apoyo a Ucrania, se preocupa por las consecuencias futuras.

En la ex Yugoslavia, “las armas que se usaban hace treinta años todavía están allí”, subraya.

“Por lo tanto, las armas que ahora se ven en Ucrania permanecerán en la región en manos de cualquier tipo, como organizaciones criminales u otros”.

Lo que confirma un alto militar francés, un poco asustado por esta perspectiva.

“Cuando vemos robos a bancos realizados con Javelin (misiles)nos divertiremos menos”, dijo a la AFP.

Agencia AFP

PB