¿Qué hará Europa, en medio del choque entre Estados Unidos y China?

La cumbre informal que reunió a los líderes de los 27 estados miembros de la Unión Europea y a los de las instituciones del bloque esta semana en Eslovenia trató varios temas, desde la actual crisis de precios de la energía hasta vagas promesas a los países balcánicos de que algún día será admitido en el club.

La cumbre también sirvió para que los líderes intercambiaran sus ideas sobre un debate que puede parecer teórico pero que tendrá consecuencias prácticas en la Unión Europea, en la vida de sus ciudadanos y en la relación del bloque con terceros países.

¿Qué papel debería jugar Europa en un mundo que parece estar entrando en un enfrentamiento?, cada vez más peligroso, entre la gran superpotencia del siglo pasado, Estados Unidos, y la gran superpotencia que aparece en el horizonte, China?

¿Qué papel debería tener Europa, el primer bloque económico, fiel aliado de un Estados Unidos que parece dejarlo de lado, en un enfrentamiento entre bloques comerciales?

Los 27 entienden que la Unión debería ser “más influyente y menos dependiente”.

Preguntas y divisiones

Pero al pasar de las musas a la prosa, las prioridades nacionales e incluso la forma en que cada líder ve el mundo las hacen dividido.

Algunos diplomáticos se preguntaban antes de la cumbre si, teniendo en cuenta que Europa es cada vez menos una prioridad para Estados Unidos y que el paraguas del Tío Sam no es eterno, deberíamos avanzar hacia una Europa más independiente (emancipados, dicen algunos funcionarios en Bruselas). ¿Querrían Bruselas y París?

¿Cómo se hace eso si la seguridad del continente sigue dependiendo en gran medida de la OTAN, es decir, de Estados Unidos?

¿Debería mantenerse la Unión Europea, como quisieran los gobiernos del flanco oriental del bloque, estrechamente alineada con Estados Unidos? Y, en ese caso, ¿debería la Unión enfrentarse a China, como le gustaría a Joe Biden, negándose, por ejemplo, a ratificar el acuerdo de protección de inversiones firmado en diciembre de 2020?

¿O debería, a pesar de las diferencias existentes en el modelo político, como ha explicado el canciller europeo, el hispano-argentino Josep Borrell, apostar por “la cooperación y no por el enfrentamiento”?

Los líderes de Eslovenia pidieron a Borrell que redactara una nueva “brújula estratégica” (algo así como una “brújula estratégica”), que el Alto Representante debería presentarles en noviembre y que debería tener en cuenta el debate en esta cumbre y las consultas de Borrell con el diputado Estados.

Ese texto será debatido en la cumbre de diciembre, para luego perfilarse y aprobarse en la de marzo. Queda por ver si esa brújula sabrá a dónde apuntar porque Borrell parece tenerlo claro pero los gobiernos le apuntan en distintas direcciones y debe tener en cuenta esos puntos de vista.

“Europa de la defensa”

La crisis de la descabellada y loca retirada de Afganistán y la de los submarinos franceses reprendidos por Australia para comprar estadounidenses muestra, según Paris, que Europa debe avanzar en su “soberanía estratégica” y dar pasos para construir una verdadera “Europa de la Defensa” que no acaba de crecer más allá de algunos programas de armas.

Tratando de encontrar un terreno común, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, dijo después de varias horas de discusiones que “para sacar las lecciones de las crisis recientes estamos listos para consolidar nuestros logros y reducir nuestras dependencias”.

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Macron había pedido a sus socios “que sean claros, claros sobre lo que queremos para nosotros, nuestras fronteras y nuestra seguridad”.

Dudas y miedos

El compromiso de reforzar la independencia estratégica europea – de no depender de satélites estadounidenses para una misión en el Sahel o de su apoyo aéreo para realizar rescates en Siria, por dar dos ejemplos reales y cercanos en el tiempo – suscita dudas y temores en algunos países. , especialmente los escandinavos y los del flanco oriental.

Se podría decir que cuanto más cerca está un país europeo de Rusia, más importante considera la amistad con Estados Unidos y más arriesgada ve una Defensa Europea si se hace a cambio de debilitar a la OTAN.

Josep Borrell considera que “los acontecimientos recientes –Submarinos franceses, Afganistán- son síntomas de profundos cambios geopolíticos. En respuesta, debemos desarrollar nuestra capacidad de actuar ”.

Michel aclaró: “No hay que elegir entre una defensa europea y la OTAN, sino combinar las dos”. Las conclusiones informales adoptadas en Eslovenia aseguran que la Unión Europea reducirá sus “dependencias” en temas como “energía, digital, ciberseguridad, semiconductores, política industrial y comercio”. Ni una palabra sobre Defensa.

Bruselas, especial

CB