que muestran las fotos que ganaron el concurso María Elena Walsh

Al inicio de esta pandemia, hace poco más de un año, una de las primeras sensaciones tuvo que ver con no distinguir los dias de la semana. Los días transcurrían, monótonos, como un solo día sin fin. Durante largos meses no hubo cambio de ropa, ni viajes a la peluquería, ni regreso del trabajo escuchando la radio. Tal vez sea un poco como estar en prisión.

Para todo esto, Un domingo eterno –El título del ensayo fotográfico de María de la Paz Gutiérrez, que acaba de recibir el Fundación María Elena Walsh– es una síntesis perfecta de lo que transmiten las casi cuarenta fotografías ganadoras.

A través de una serie que lidera el mundo de la infancia, la artista promueve la noción de una vida entre paréntesis y que el mundo, durante la reclusión, es solo el mundo interior. “Queda compartir y amarnos hasta hartarnos”, dice el autor, quien recibirá la suma de mil dolares, además de la posibilidad de exhibir su obra y publicar un catálogo con el emblema de la Fundación María Elena Walsh.

Aislamiento. Cuarentena de María. de la Paz Gutiérrez y sus hijos.

Del concurso, que ya se encuentra en su tercera edición – y este año se llamó “Live in 2020” – más de 250 fotógrafos profesionales y aficionados, quien tuvo que seguir el lema de presentar un ensayo con entre cuarenta y ochenta imágenes que reflejaran los momentos vividos durante el pasado año.

Es por eso que la gran mayoría apuntó sus lentes al daño causado por Covid-19. Un jurado formado por Sara Facio -que también es presidenta de la Fundación-, Graciela García Romero y Silvia Mangialardi, debatió entre las 15.000 imágenes enviadas y finalmente consagró a Gutiérrez como ganador del primer premio y premió a Mauricio Centurión, Mariano Manikis y Martín Bonetto, fotógrafo de Clarín.

En su obra Gutiérrez refleja su entorno familiar, su mundo privado, ya que el ensayo tiene como protagonistas tus cuatro hijos, quienes son retratados en diferentes situaciones en su departamento de Recoleta, donde pasaron toda la cuarentena.

“La fotografía no está hecha solo para verla agradable, sino para ayudar a la gente a ver los problemas de la gente”

Sara Facio

La fotógrafa, que ya había trabajado en 2018 con sus hijos en la serie. Infancia – un conjunto de imágenes en las que fotografiaste a tus hijos durante las vacaciones en los cerros de Tucumán, el lugar de donde viene la artista – dijo que la sesión con ellos fue una forma de diversión y recordó que trabajó parte de la serie en el taller de Juan Travnik.

El fotógrafo se formó en Escuela Andy Goldstein y desde hace cinco años se ha ido perfeccionando en los talleres de Valeria Bellusci y Travnik, además de haberse formado con Carlos Bosch.

En diálogo con ClarínGutiérrez, quien dice estar interesado en la fotografía en 2012, dijo que era la primera vez que tomaba fotografías dentro de su casa. “Fue básicamente divertido, una forma de lidiar con la cuarentena con ellos, con quienes amo trabajar. A su vez, se divirtieron en las redes sociales, con las publicaciones y los comentarios de las personas cada vez que subían una foto. Mis hijos tienen 15, 12, 10 y 8 años. Las fotos también son un recuerdo para ellos ”.

Para Phacio, “Estos niños que vagan perdidos son la representación del infortunio que estamos viviendo ”, y a su vez mencionó que esto“ es más un descubrimiento de la fotografía, que es como el borrador de la historia ”.

Contra el fuego

Pero no todos los artículos presentados se centraron estrictamente en la idea de aislamiento o de aislamiento. O, al menos, buscaron revertir el problema.

Un ejemplo es Mauricio Centurion, ganadora de una de las menciones, que estudió con Adriana Lestido y en Río de fuego describe el incendio en el humedal San José de Rincón, Santa Fé, en agosto de 2020.

“Más que hablar de mi trabajo, quiero hablar de la tarea que asumieron estos vecinos, incluso en pandemia, organizarse, armar sus propios instrumentos y salir a luchar contra algo tan desigual como es fuego, ante la apatía, un estado de abandono “, dijo, al señalar que tuvo que tomar la decisión de tomar fotos para documentar, en lugar de adherirse a la extinción del fuego y que utilizó su cámara como” herramienta para agregue que esta es la pelea “.

Río de fuego.  La obra de Mauricio Centurión

Río de fuego. La obra de Mauricio Centurión

El fotógrafo caracterizó el pandemia como “consecuencia de la relación que tenemos con la naturaleza” y argumentó que su obra “es un intento de reflexionar sobre lo que necesita cambiar, entre nosotros y la naturaleza, para vivir”.

“Los fotógrafos sabemos que la fotografía no solo está destinada a ser vista como agradable, sino también para ayudar a la gente a ver los problemas de la gente”, dijo. Phacio en palabras de Centurion. Y agregó: “Para superar los problemas hay que conocerlos y la fotografía lo demuestra”.

Por su parte, en Silencio Manikis marianos dar un paseo nostálgico por la ciudad de Buenos Aires, “entumecido, casi sin vida”, según los comisarios.

“Hablar de mi trabajo es hablar de cómo impactó la primera etapa de tremendo impacto soledad, silencio, incertidumbre; salir y ver las calles vacíasLas poquísimas que existían o nadie ”, dijo el artista y arquitecto, quien también se refirió a la tenacidad de la gente,“ esa maravillosa virtud que el ser humano tiene que resistir para luego salir al encuentro de la vida ”.

De la “Serie Familia” de Martín Bonetto, una de las menciones.

De la “Serie Familia” de Martín Bonetto, una de las menciones.

En la mención de Martín Bonetto -también fotógrafo de la banda de rock Babasónicos- para Serie familiar Se muestra una cuarentena de siete meses donde el aire parece volverse más denso y menos respirable cada día. Los espacios se encogen y recurren a un fototerapia para superar esta nueva normalidad. Así, crea “tiras de mentón surrealistas y también su propia burbuja de nailon”.

La documentalista, editora de fotografía y jurado Graciela García Romero garantizó que estas imágenes “nos ayudan a entiendo lo que estamos viviendo “.

Tiempo, Sara Facio reconoce que, por un lado, la tarea del jurado fue dolorosa por el contenido de las fotografías y, al mismo tiempo, gratificante porque se pudo observar cómo los participantes entendieron y desarrollaron el motivo del concurso.

“No era un concurso que buscaba hacer fotos técnicamente perfectas o hermosas, sino una historia, una secuencia visual de cómo se vivía esta pandemia sin fin“Él concluyó.

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