Una plataforma desarrollada por la startup argentina Ethix está comenzando a transformar la forma en que el Contratación estatal. Usar inteligencia artificial Para analizar licitaciones públicas en todo el país y detectar posibles irregularidades antes de convertirse en escándalos.
De su análisis, la aplicación elabora un Clasificación de transparencia expuesto profundas desigualdades entre provincias Argentinas. En ese mapa, Formosa aparece como jurisdicción con mayor opacidadmientras Mendoza y la ciudad de Buenos Aires Están posicionados entre los más transparentes.
«Queremos que Ethix sea un estándar de Transparencia y eficiencia en licitacionesAsegurar que tanto las empresas como los gobiernos tengan acceso a un proceso más equitativo y confiable «, dice Ivan Gauna, abogado y CEO de Ethix.
La tecnología detrás de ETHIX le permite revisar los documentos de licitación, identificar patrones de riesgo y cruzar datos normativos y administrativos para anticipar las desviaciones. «Nuestra plataforma puede detectar Señales tempranas Que muchas veces el análisis humano pasa por alto ”, explica la adolescencia Iván, CTO de la empresa.
«No se trata solo de eficiencia: buscamos el proceso para ser más justo y monitorear de todos». La visión futura es lograr una digitalización completa del ciclo de compra pública, Con monitoreo de tiempo real, datos abiertos y control social activo.
De la compañía se aseguran de que este tipo de soluciones no reemplace el papel del control estatal o el periodismo de investigación, sino que ofrezcan una herramienta más para evitar el desvío de fondos, direcciones y otras formas de corrupción que Históricamente han afectado el gasto público.
Liters de obras públicas: un país, muchas realidades
El último informe publicado por Ethix Analizar a 24 jurisdicciones del país bajo cinco criterios clave: existencia de leyes de acceso a información pública, facilidad para consultar licitaciones, nivel de digitalización de procesos, antecedentes de casos de corrupción y políticas de transparencia concreta.
La evaluación es abrumadora: mientras algunas provincias están implementando reformas y mejorando sus sistemas, otras siguen operando bajo estructuras arcaicas que no garantizan ningún control externo.
Formosa, por ejemplo, es la única provincia que no tiene legislación específica sobre el acceso a la información públicani participar en instancias de coordinación nacional Como el Consejo Federal para la Transparencia.
Tampoco tiene plataformas actualizadas para la publicación de licitaciones o canales claros para realizar pedidos de información. De hecho, la contratación pública allí sigue siendo un proceso cerrado y no auditable. Algo similar sucede en Tucumán y San Juan, aunque en estos casos Al menos hay promesas oficiales, aún no cumplidas, para avanzar en marcos normativos.
En el otro extremo, casos como Mendoza o la ciudad autónoma de Buenos Aires, que tienen plataformas digitales activas y accesibles donde las licitaciones se publican en tiempo abierto y real. Además, tienen legislación y mecanismos específicos de Queja ciudadana.
Cuando aparecen indicaciones de corrupción, las respuestas institucionales tienden a ser más ágiles y efectivas, con investigación, auditorías externas y sanciones que buscan reducir las irregularidades.
La falta de equidad entre las provincias no es solo un problema técnico: tiene consecuencias directas sobre la calidad del gasto, la competencia entre las empresas, El precio final de la contratación y, sobre todo, la confianza ciudadana.
“Las provincias que no digitalizaron sus procesos continúan utilizando mecanismos que tienen más de un siglo. Y sin voluntad política de cambiar eso, No hay una aplicación que llegue«, Gauna advierte.
Tecnología, control y voluntad política
Edificio de Obras Públicas, Ministerio de Desarrollo Social. Foto: Maxi FaillaLa plataforma desarrollada por Ethix pone en la mesa un tema central: la tecnología no reemplaza la voluntad política, pero puede mejorarla.
Las provincias que mostraron mejores resultados en el informe son aquellas que combinan normas claras, digitalización efectiva y canales de participación ciudadana, que permitieron crear un ecosistema donde La corrupción encuentra menos espacio para desarrollarse. Incluso cuando surgen casos, hay instancias institucionales capaces de responder.
Cuando no hay leyes de acceso a información o sistemas digitales que permitan seguir las licitaciones de tiempo real, las funciones de opacidad como regla. Esto no solo complica la tarea de periodistas o auditores: también desalienta la competencia y favorece a aquellos que tienen contactos o enlaces políticos.
En estas condiciones, los ciudadanos no pueden saber a dónde van los recursos públicos, y las compañías independientes ven con desconfianza cualquier intento de participar.
El informe también subraya la importancia de promover mecanismos de control social. Las plataformas como ETHIX permiten a los ciudadanos y organizaciones consultar, comparar, denunciar y auditar desde el exterior.
Cuando eso se combina con auditorías externas y reglas claras, el impacto es significativo. “No se trata solo de digitalizar para digitalizar. La clave es hacer esta tecnología al servicio del bien común«, Explica Addolorate.
El desafío que plantea Ethix es claro: sin datos abiertos, sin sistemas automatizados y sin participación ciudadana, las licitaciones continuarán siendo un área gris del estado, vulnerable a la desviación de fondos y captura por intereses privados.
La aplicación trata de cerrar esa pausa entre las obras públicas y el control social.








