Desde que las aplicaciones de mensajería como WhatsApp se han convertido en una parte fundamental de nuestra vida cotidiana, una práctica cada vez más común ha surgido: escuchar nuestros propios audios después de enviarlos. ¿Qué nos lleva a hacer esto? ¿Es simplemente una curiosidad inocente o hay algo más detrás de esta acción aparentemente banal?
La importancia de revisar nuestra comunicación
Al escuchar nuestros propios mensajes de voz, estamos activando procesos internos que van más allá de la simple curiosidad. Según la psicología, esta práctica puede estar relacionada con la necesidad de revisar cómo nos expresamos, asegurarnos de que el mensaje fue claro, coherente y adecuado al contexto. En un mundo donde la comunicación es clave, esta autoevaluación puede ser una herramienta poderosa para mejorar nuestras habilidades comunicativas.
La voz grabada vs. la voz interna
Una de las razones por las que nos sentimos incómodos al escuchar nuestra propia voz grabada es porque la percepción que tenemos de nuestra voz internamente no coincide con la realidad. La voz que escuchamos al hablar es diferente a la que escuchamos en una grabación, lo que puede generar cierta disonancia entre nuestra autoimagen y la percepción externa. Sin embargo, al escuchar repetidamente nuestros audios, podemos adaptarnos a esta nueva versión de nuestra voz y reducir el malestar inicial.
¿Es inseguridad o perfeccionismo?
En la mayoría de los casos, escuchar nuestros propios audios es un comportamiento completamente normal y saludable. Forma parte de la revisión natural de la comunicación y no implica ningún rasgo negativo. Sin embargo, si esta práctica se convierte en una obsesión constante, puede estar relacionada con el perfeccionismo, la inseguridad o la ansiedad social. Es importante identificar si esta conducta genera malestar o estrés, ya que en ese caso podría ser necesario buscar ayuda profesional.
En resumen, escuchar nuestros propios audios en WhatsApp no es necesariamente algo malo. De hecho, puede ser una herramienta útil para mejorar nuestras habilidades comunicativas. Lo importante es encontrar un equilibrio entre la autoevaluación saludable y la obsesión perjudicial. ¡Así que no temas darle al play y escuchar tu propia voz!








