Violencia en Argentina: el triste déjà vu que se repite
Ayer, Argentina revivió un triste y doloroso déjà vu de una parte de la sociedad que confronta violentamente sus diferencias políticas e ideológicas en medio de una oferta distributiva, esta vez enmarcada en el debate por la reforma laboral. Los incidentes registrados en las inmediaciones del Congreso devolvieron la imagen del bochornoso día vivido en el mismo escenario el 18 de diciembre de 2017, cuando las fuerzas de seguridad se enfrentaron con manifestantes que protestaban contra la reforma de pensiones.
Mientras cientos de piedras volaban nuevamente y se disparaban balas de goma, la escena de aquel líder izquierdista que activó un mortero contra las fuerzas de seguridad fue sustituida por la de aquellos que armaron y arrojaron bombas molotov en plena Avenida Rivadavia con el mismo objetivo. La marcha de protesta condujo una vez más a una confrontación violenta que eclipsó el debate subyacente.
El desafío de acercar posiciones en medio del caos
La sinrazón que dominó la escena fuera del Congreso contrastó con el intento del partido gobernante de acercar posiciones a los gobernadores y la CGT con el fin de llegar a un consenso que permita la aprobación del proyecto en el recinto. Los numerosos cambios presentados a la iniciativa hicieron evidente la necesidad del gobierno de exhibir capacidad política para legislar, incluso por encima del contenido final de la norma, después de haber reforzado sus bloques tras las últimas elecciones.
El gobierno se encuentra en una encrucijada, con su gobernancia puesta a prueba en la primera etapa de la administración después de las derrotas oficiales en el Parlamento. Si el primer proyecto fracasa, será difícil seguir adelante con el resto de reformas estructurales que tiene en su cartera y prometió postularse en esta etapa.
Presiones internas y externas para lograr consensos
El FMI y el mundo financiero siguen de cerca esta dinámica, preocupados por el marco regulatorio y la previsibilidad que ofrecerá Argentina en el futuro. El gobierno siente la presión por obtener la sanción de la iniciativa en el período de sesiones extraordinarias, incluso a costa de amplios debates y tensiones políticas.
La incógnita que persiste es si la reforma laboral conseguirá revertir más de una década de estancamiento en la creación de empleo privado registrado y contribuir efectivamente a mejorar el ingreso real de los trabajadores. Con la inflación en la agenda, la llegada de inversiones, el crecimiento económico y su impacto en el mercado laboral son condiciones necesarias para un Gobierno que planea llegar a 2027 con aspiraciones de reelección consolidadas. La impugnación parlamentaria constituye el primer paso en esa carrera.








