Revelan qué puesto ocupa Argentina en conexiones de fibra óptica

Argentina se encuentra en el último lugar entre los países sudamericanos latinos en conexiones de fibra óptica de Internet fijo en relación al total de hogares ya conectados (exceptuando Venezuela, de la que no hay datos), de acuerdo a una investigación efectuada por iProfesional.

Con solo el 20,2% del total de conexiones de Internet fijo de fibra óptica sobre el total, esta proporción coloca a la Argentina en una desfavorable posición en este campo.

 

El rezago en fibra óptica a las casas no necesariamente es un factor per se negativo cuando la penetración, calidad, velocidad y costo del servicio son razonables, como ocurre con algunos de estos parámetros en Argentina.

Sin embargo, a mediano plazo y dado que el mundo va a una red domiciliaria fija casi totalmente basada en la fibra —con capacidades casi ilimitadas—, un país que no avance hacia esa situación comprometerá el funcionamiento de su Internet y sus TIC en general.

Esa red fija de fibra domiciliaria será complementaria con los avances que brinde el 5G en el campo móvil. No obstante la mayor «prensa» de este último, ambas redes serán igualmente importantes en el futuro desarrollo global de las TIC.

La presente investigación relevó datos de los organismos reguladores de cada país y de entidades internacionales, procesándolos y organizándolos con criterio uniforme. (Estadísticas del Banco Mundial o la Unión Internacional de Telecomunicaciones usan criterios y fechas no adaptables para el objetivo de esta nota.)

Los datos corresponden en la mayoría de los casos a fines de 2021. Por falta de disponibilidad a veces se usan datos de otros periodos que, se supone, no alterarán significativamente la comparabilidad.

Argentina sigue quedando última en la variable indicada si a los países sudamericanos se agregan España, México, Costa Rica y República Dominicana y, a la vez, si se excluye a Centroamérica (contabilizando a Panamá) y a Cuba.

En Uruguay (el país latino más pequeño de Sudamérica y con una empresa dominante estatal) la cantidad de conexiones domiciliarias de fibra sobre el total es de 81%, la mejor proporción hispanoamericana y que cuadruplica a la Argentina.

Argentina casi última en Sudamérica en proporción de conexiones de fibra óptica a Internet

En Brasil (la nación latina más grande del mundo y donde todos los proveedores  de Internet son privados) las conexiones de fibra son el 62,7% del total. Es un porcentaje también alto en el concierto latinoamericano y mundial y que triplica al argentino. 

La fibra domiciliaria en la nación del carnaval y la samba continúa en vertiginoso crecimiento gracias al accionar de dinámicos proveedores de Internet pyme, algunos de reciente aparición.

Al mismo tiempo, tanto Uruguay como Brasil poseen una mayor proporción de casas conectadas a Internet fijo: 90,1% en la nación rioplatense y 75,8% en la segunda. En Argentina el Internet fijo llega al 73,2% de domicilios.

Otros países, como Chile, poseen algo menos de casas con conexión de Internet fijo (68%) que Argentina, pero cuentan con un porcentaje mucho más alto de fibra, el 56,7% del total (contra el ya indicado 20,2% en Argentina).

Así, esa situación de la nación trasandina desemboca en un mayor número de domicilios con fibra, tanto en forma absoluta (2,4 millones en Chile contra 2,07 millones en Argentina) como en cuanto a proporción del total de hogares. 

Lo remarcable es que solamente con algo más de la mitad de conexiones de fibra Chile se haya consagrado en la última medición como el segundo país del mundo con el promedio más rápido de Internet fijo.

Argentina se encuentra en el último lugar entre los países sudamericanos latinos en conexiones de fibra óptica de Internet fijo 

Anomalías explicables

La lista muestra lo que pueden considerarse dos anomalías. 

Estados Unidos tiene apenas el 21,5% de conexiones fijas de Internet en fibra: una proporción similar a la Argentina. Pero —al contrario del caso boliviano o de la propia Argentina—, Internet llega allí a casi todas las casas

Más aún, el servicio en el país del norte es uno de los más rápidos de la muestra de naciones y también uno de los más baratos en relación al sueldo promedio (no se muestra en el cuadro)

La otra anomalía es la de Bolivia, que tiene una muy alta proporción (80,5%) de conexiones de fibra sobre el total fijo, con lo que queda segunda en la lista. Pero al mismo tiempo cuenta con una de las penetraciones domiciliarias más bajas (26,8%).

Internet es allí uno de los más lentos y más caros (también en términos de proporción de salario; esto último no está en el cuadro) de América Latina 

Los casos de Estados Unidos y Bolivia se explican por un mismo factor. En muchas naciones desarrolladas la infraestructura fue desplegada antes, con equipos y performances aun buenas, siendo más difícil reemplazarla en lo inmediato. 

Las autoridades apuntan a que las políticas de «servicio público» del DNU 690 de 2020 «están dando resultados»

Exactamente lo opuesto se da en los países menos desarrollados: Bolivia siempre fue la nación sudamericana menos conectada domiciliariamente. No sorprende que iniciándose casi desde cero en este campo las tardías conexiones de Internet fijo sean aun escasas pero de fibra óptica.

La buena noticia para Argentina

Hasta hace aproximadamente unos 5-8 años, Argentina no presentaba un desfase tan marcado con la fibra domiciliaria: casi todos los países de la región estaban en cero o en porcentajes de un solo dígito. 

Pero ahora, aun cuando las casas argentinas conectadas a Internet fijo representan una buena proporción —consecuencia de dos décadas de competitividad en el sector desde fines de los años 90—, ese indicador favorable se debilita con la baja proporción de fibra en relación a muchos países. Y sin que tampoco se pueda hablar de una compensación por velocida.

 

La buena noticia es que pese a la delicada situación macroeconómica, pymes y cooperativas (en poblaciones pequeñas y medianas), así como las «tres grandes» —Movistar, Personal y Claro— (en ciudades medianas y capitales provinciales) o empresas como Iplan están expandiendo notablemente el emplazamiento de fibra domiciliaria.

En efecto, para fines de 2021 hubo un incremento de 1,5 a 2 millones de conexiones de fibra en el país, según cifras oficiales.

Si este despliegue es efectuado a un ritmo adecuado y las condiciones ayudan, Argentina podrá recuperar posiciones. ¿Es como dicen las autoridades, que apuntan a que las políticas de «servicio público» del DNU 690 de 2020 «están dando resultados»?

«Yo leí esa nota de iProfesional», dijo un directivo de una de las compañías que pidió expresamente no ser citado «y esta expansión de fibra, obviamente, no se hace gracias al DNU sino pese a él» y también «pese a la situación económica». Argentina está «muy rezagada en fibra [domiciliaria] y no se puede seguir así», añadió.

Sonia Agnese, analista senior de telecomunicaciones de la consultora Omdia, manifestó a este medio que las inversiones son «producto principalmente de la competencia y la expectativa futura de recupero». Observó que «muchos planes han sido frenados por la coyuntura macroeconómica» y acotó: «si las condiciones fueran otras, las inversiones serían mayores».

La cuestión de los costos decrecientes globales de la fibra para nuevas instalaciones también influye. Debe recordarse que la fibra ya es más barata que los enlaces de cobre o coaxil, aunque es cierto que algunos equipos asociados a la primera pueden elevar los costos.

El eslabón más débil del sistema lo constituye la «última milla» o el bucle local

¿De qué hablamos cuando hablamos de fibra?

Desde los años 90 hasta ahora la fibra óptica ha reemplazado gradualmente los enlaces tradicionales de telecomunicaciones entre países, ciudades o barrios hasta convertirse prácticamente en las únicas vías fijas troncales (nacionales interurbanas e internacionales).

En menor medida los satélites completan este panorama para zonas poco accesibles o servicios especiales.

Así, los vínculos entre los continentes (y entre muchas naciones) se realizan por cables de fibra óptica mayormente submarina, mientras las vías entre las distintas ciudades de un país se mantienen esencialmente por fibra terrestre.  

Estos cables troncales de fibra pertenecen a compañías «telefónicas» tradicionales o a compañías de TV cable, pero a veces también a empresas de otros rubros o especialmente creadas para este nicho.

Últimamente se han sumado a este mercado compañías como Google (el cable troncal que se le autorizó recientemente al buscador entre Las Toninas y los Estados Unidos).

La red troncal de fibra es utilizada también para conducir las señales de telefonía celular (incluso las del 5G) entre las distintas radiobases (antenas) en cada ciudad, país o región.

Gracias al enorme ancho de banda y capacidad digital de esas fibras fue posible, entre otras cosas, el Internet global y el transporte de señales y datos a escala global, masiva y a costos decrecientes.

Pero el eslabón más débil del sistema lo constituye la «última milla» o el bucle local, es decir, el cable que termina en el domicilio de los usuarios, ya sea de la compañía telefónica o de cable.

Desde hace unos 140 años los cables que van a las casas han sido de cobre (teléfono fijo) y en los últimos 30-50 años se agregaron los coaxiles (TV cable). Este tipo de conductores aún se siguen usando y sobre ellos se montaron las señales de Internet.

Pero como si fueran un «embudo» obstructor, el limitado ancho de banda de esas conexiones de cobre o coaxil termina siendo un obstáculo a mayores velocidades y aplicaciones para los domicilios. Y aun cuando algunas tecnologías permitan un mayor aprovechamiento, los costos terminan subiendo.

Cuando las conexiones de cobre y coaxil desaparezcan y quede solo la fibra al hogar (FTTH por sus siglas en inglés) se llegará a una capacidad tan grande —con posibilidad de mejoras— que en la práctica se podrá hablar de una velocidad y ancho de banda casi ilimitado. 

La verdadera FTTH no debe confundirse con versiones parciales que terminan desarrollando tramos en otros soportes (como los mencionados cobre y coaxiles). La expresión fibra domiciliaria usada en este artículo, así como en el Cuadro 1, se refieren solo a esa FTTH.

La velocidad y capacidad de la fibra óptica puede aumentarse casi indefinidamente dependiendo de los equipos que la usen

Es decir, no consideran formulaciones como FTTB (fibra a edificio), FTTN (fibra a un nodo central distante de una casa) o HFC (redes híbridas de fibra y coaxil, publicitadas por algunas compañías de cable). En todo caso, estas versiones pueden ser fácilmente convertibles en FTTH a medida que existan los recursos. 

Aun cuando la fibra FTTH es algo distinta que la instalada por compañías entre sus centrales o datacenters en diferentes ciudades o países, está regida por un mismo principio: límites ampliamente escalables.

Límites y posibilidades. Qué hacen los proveedores argentinos

En efecto, la velocidad y capacidad de la fibra óptica puede aumentarse casi indefinidamente dependiendo de los equipos que la usen. Apenas está limitada por sus características físicas, al contrario de lo que ocurre con otros soportes.

Hoy la velocidad normal de la fibra es de 1 Gbps, con una tecnología conocida como GPON, pero ya se ofrecen algunos servicios de hasta 10 Gbps, es decir, 100 veces más que el actual promedio mundial de velocidad de Internet (136.37 Mbps, ver Cuadro 2).

Tanto la tecnología GPON como otras admiten ser mejoradas empleando básicamente la misma fibra, que puede ser objeto de upgrade sin cambiar o alterando poco la conexión.

A fines de 2020, por ejemplo, NICT de Japón y Bell/Nokia Labs consiguieron transmitir 1 millón de Gbps en una fibra óptica multimodo ya instalada de un solo núcleo (80 millones de canales de TV de alta definición 1k). Es decir, casi 10 millones de veces más que la velocidad promedio global actual.

Todo esto significa que la fibra está llamada a ser la red fija domiciliaria final por muchos años, quizás por no menos de medio siglo. Las mejoras vendrán más que nada a partir del hardware conectado a la fibra antes que de la fibra en sí.

Si bien la red inalámbrica móvil celular 5G brindará funcionalidades tan espectaculares y equivalentes a la fibra —incluso si la misma 5G pueda adaptarse a algunos desarrollos fijos—, la estabilidad de una red fija con respecto a una inalámbrica ha sido siempre imbatible desde el inicio de las telecomunicaciones.

La fibra está llamada a ser la red fija domiciliaria final por muchos años

Mientras la fibra casi no sufre interferencias, pérdidas ni degradaciones, el 5G —aun con su ventaja inalámbrica— puede estar sujeto a interferencias, degradaciones de señal o mayores costos iniciales de infraestructura para lograr la necesaria capilaridad y densidad.

No obstante, el transporte de los flujos de datos del 5G entre las distintas radiobases (antenas) necesitará de una red fija de amplia capacidad. Por eso, el 5G y la red fija de fibra FTTH se complementarán, de la misma manera que ocurrió históricamente con otras redes.

Como antes el telégrafo y el teléfono y luego el cable submarino y el satélite, es normal que dos tecnologías convivan, sin que ninguna desplace totalmente a la otra, por razones económicas y operacionales —aunque cumplan funciones parecidas— y porque siempre debe haber una alternativa de la otra. 

Con el 5G y la red de fibra, los satélites seguirán como plataforma secundaria para llegar a lugares no alcanzados por las anteriores o bien como complemento de nicho para ciertas funciones. Esta tecnología presenta limitaciones inherentes que difícilmente puedan ser superadas (incluso con la publicitada red Starlink de Elon Musk).

En próximas notas se tratará lo que están haciendo las distintas empresas y cooperativas para expandir la fibra óptica domiciliaria en la Argentina, así como los factores favorables y obstáculos que se interponen en esta tarea.

Con información de Telam, Reuters y AP