Scarlett Johansson demanda a Disney por el lanzamiento de ‘Black Widow’

Disney, citando la amenaza actual del coronavirus, finalmente decidió lanzar varias películas importantes simultáneamente en los cines y en Disney + Premier Access. Usó la estrategia en mayo para “Cruella”, protagonizada por Emma Stone y recaudó 221 millones de dólares en todo el mundo. (Disney ha mantenido en secreto los ingresos de Disney + por “Cruella”). El viernes, Disney dará el mismo tratamiento a “The Jungle Cruise”, una aventura cómica protagonizada por Emily Blunt y Dwayne Johnson. No se sabe si Stone, Blunt o Johnson renegociaron sus contratos con Disney como resultado.

En diciembre, WarnerMedia dio una patada a un avispero al anunciar abruptamente que más de una docena de películas de Warner Bros., la lista completa del estudio para 2021, llegarían a los cines y a HBO Max. La decisión provocó una protesta de las principales estrellas y sus agentes por la posible pérdida de compensación relacionada con la taquilla, lo que obligó a Warner Bros. a hacer nuevos acuerdos. Finalmente, pagó aproximadamente 200 millones de dólares para frustrar la rebelión.

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La pregunta más profunda es la siguiente: si los estudios tradicionales ya no intentan maximizar la taquilla de cada película, sino que cambian a un modelo híbrido en el que el éxito se juzga en parte por la venta de entradas y en parte por la cantidad de suscripciones de transmisión vendidas, ¿qué ¿Eso significa cómo se les paga a las estrellas y dónde hacen sus películas?

El modelo tradicional, el que los estudios han utilizado durante décadas para hacer acuerdos cinematográficos de alto perfil, implica pagar pequeñas tarifas por adelantado y luego compartir una parte de los ingresos de la venta de entradas. Cuanto mayor sea el éxito, mayores serán los días de pago “back-end” para ciertos actores, directores y productores.

Los gigantes del streaming lo han hecho de manera diferente. Pagan más por adelantado, generalmente mucho, mucho más, en lugar de cualquier pago de back-end, lo que les da un control total sobre los ingresos futuros. Significa que a las personas se les paga como si sus proyectos fueran un éxito antes de que se publiquen (o incluso se realicen).

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La demanda de Johansson también apuntó directamente a Bob Chapek, director ejecutivo de Disney, y a Robert A. Iger, presidente de Disney, al citar las subvenciones de acciones que se les otorgaron como recompensas por construir Disney +, que tiene más de 100 millones de suscriptores en todo el mundo. “Las divulgaciones financieras de Disney dejan en claro que los mismos ejecutivos de Disney que orquestaron esta estrategia se beneficiarán personalmente de su mala conducta y la de Disney”, dice la denuncia.

Según la demanda, los representantes de la Sra. Johansson se acercaron a Disney y Marvel en los últimos meses con una solicitud para renegociar su contrato. “Disney y Marvel ignoraron en gran medida a la Sra. Johansson”, decía la demanda.