El Banco Central, ¿un aliado o un enemigo enmascarado?
En un movimiento sin precedentes, el Banco Central ha estado comprando dólares en el mercado de cambios durante 53 días consecutivos, marcando así la mejor racha en 19 años. El Gobierno celebra esta acción como una de las marcas distintivas de su programa económico, pero ¿realmente es motivo de celebración?
Detrás de esta aparente victoria se esconde una paradoja que el economista Carlos Melconian no duda en señalar. A pesar de que la compra de dólares pueda parecer positiva a simple vista, Melconian advierte que acumular dólares no es lo mismo que acumular reservas. En declaraciones recientes, el experto explicó que los dólares adquiridos por el Banco Central no están destinados a fortalecer las reservas del país, sino más bien a hacer frente a los pagos de la deuda, lo que en última instancia resulta en una disminución de las reservas.
Aunque Melconian no se opone a la política del Banco Central de comprar dólares, también señala el impacto negativo que esta estrategia puede tener en la economía. La dinámica de compras y ventas entre el Banco Central y el Tesoro genera una contracción neta del peso, lo que agrava la falta de circulación de la moneda y dificulta la remonetización de la economía.
Además, el economista advierte contra el autoengaño estacional que puede surgir durante el próximo trimestre, cuando se espera una mayor entrada de dólares por la cosecha. Melconian sostiene que este flujo temporal de divisas no resolverá los problemas estructurales del programa económico, como la desinflación y el rechazo de la población hacia los pesos.
Uno de los puntos que más preocupa a Melconian es el retorno de la dolarización de cartera, que puede tener graves consecuencias para el stock de reservas del país. El economista enfatiza que el superávit fiscal es positivo, pero no debe ser considerado como el único objetivo de gestión, ya que no garantiza el bienestar social.
En cuanto al proceso de desinflación, Melconian destaca que cualquier dificultad en este aspecto no está relacionada con factores externos, como la situación en Irán, sino más bien con problemas internos derivados del diseño del programa económico.








