Se retiro Silvio Berlusconi de la carrera presidencial y se refuerza la chance de Mario Draghi

Silvio Berlusconi se retiró este sábado de la competencia para ser elegido presidente de la República Italiana. El tres veces exprimer ministro había anunciado su intención de postularse, provocando la ira reprimida de sus socios de centroderecha, quienes le exigieron que oficializara el anuncio antes del lunes, cuando comenzarán las votaciones.

Berlusconi dijo que la coalición de centroderecha, la mayoritaria en un parlamento en el que no hay ningún grupo con mayoría propia, anunciará su propia propuesta. Pese a la campaña que ha emprendido estos días para lograr una mayoría trabajadora, los números fueron desfavorables para el exCavalliere y ante la presión de sus aliados, que lo apoyaron a regañadientes, prefirió irse.


A partir del lunes 1009 Grandes Electores, entre 951 diputados y senadores más 58 delegados regionales, tendrán que decidir un dilema tan claro como dramático: ¿Puede Italia perder a Mario Draghi, el actual primer ministro, la figura internacional más prestigiosa del país?

¿El único garante ante la Unión Europea que ha donado y prestado 200.000 millones de euros para salir de la grave crisis económica desatada por la pandemia que ha matado a más de 141 mil personas? Draghi inició su gobierno uniendo a derecha e izquierda en su gobierno de salvación nacional “por encima de las fiestas”. Y ha gobernado con eficacia durante once meses, combatiendo también los estragos causados ​​por el virus.

Las encuestas revelan que a nivel popular, que son los grandes ausentes de esta elección, es draghi el favorito y que sus presuntos adversarios se diluyen en un mar de figuras incapaces de reunir una mayoría para elegir al nuevo presidente italiano con un mandato de siete años.


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En esta gravísima situación que vive Italia, es fundamental confirmar a Mario Draghi, un economista de enorme prestigio, que fue presidente del Banco Central Europeo y es aclamado como el salvador del euro, la moneda europea, aplicando una audaz estrategia keynesiana de apoyar a los 27 países de la UE con financiación de miles de millones de euros para hacer frente a la tormenta financiera que comenzó en 2008.

Draghi es hoy el primer ministro de un Gobierno del que dimitirá en cuanto se elija al nuevo presidente y no parece dispuesto a repetir experiencia si lo dejan de lado en la votación para elegir al nuevo presidente. El futuro, en este caso, se ve oscurecido por un rayo de una tormenta de inestabilidad y nuevos problemas económicos.

Silvio Berlusconi finalmente abandonó la carrera Reuters

Así son las cosas, aunque en el tradicional estilo nacional hay una montaña de palabras, especulaciones y polémicas que no dejan ver con claridad lo que está pasando.

Las cosas se habían complicado con la decisión de Berlusconi, de 85 años, de explora tus posibilidades de ser elegido. Berlusconi causó sorpresa, primero entre sus propios aliados de centroderecha.

Los dos partidos más grandes, menos liberales y más nacionalistas que Forza Italia de Berlusconi, hoy reducidos al 8% de los votantes, son la Liga de Matteo Salvini y los Hermanos de Italia de Giorgia Melloni. Ambos en la línea soberanista que condena el poder consolidado que gobierna la Unión Europea.

Salvini y Melloni controlan partidos que oscilan alrededor del 20% de los votos. Sumando a Berlusconi y otros aliados menores, no hay duda de que visto desde hoy el centroderecha ganará las elecciones del próximo año.

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El Partido Demócrata, que también reúne en torno al 20%, es el fuerza central del centro izquierda y el más firme partidario de Draghi en la elección del Presidente de la República. También, pero no totalmente, hay que sumar el Movimiento 5 Estrellas, la fuerza populista que cuenta con 236 parlamentarios y delegados regionales, la mayor.

Pero no todos estrelladoApoyan a Draghi. Su líder actual, Giuseppe Conte, fue primer ministro y fue derribado para imponer a Draghi. El otro socio de la coalición de centroizquierda son los 18 votantes del movimiento Leu.

En resumen, el centroderecha concentra una potencia de fuego de 451 votantes mayoritarios y el centroizquierda 407. Pero se suman al apoyo de Draghi Italia Viva, del ex primer ministro Matteo Renzi, y de otros grupos más pequeños. La derecha también tiene sus aliados centristas en el llamado “pantano” de los cien parlamentarios del Grupo Mixto, donde conviven todos los que abandonaron sus partidos.

El lunes se abre una sesión del Parlamento ampliado que concluirá recién cuando Sus Señorías hayan elegido al nuevo presidente italiano, por mucho tiempo que tarde.

Como hay unos 40 grandes contagiados de covid en cuarentena, en el amplio estacionamiento del Palacio de Montecitorio, sede de la Cámara de Diputados, donde se realizará la votación, se está instalando una estructura con carpas para que los contagiados puedan votar sin bajarse de su auto y así evitar todo contacto estrecho.

La votación se realizará una vez al día y las tres primeras requerirán una mayoría cualificada de 672 votos a favor de los candidatos. El voto será secreto.

A partir de la cuarta votación, la mayoría deberá ser absoluta, de 505 votos. Matteo Renzi, el titular de Italia Viva, con 44 votantes mayoritarios, un hábil maniobrero que fue primer ministro del Partido Demócrata, dijo que el nuevo presidente podría ser elegido en las primeras votaciones cuando se superen con mayoría absoluta los 505 votos necesarios.

Renzi apoya a Draghi y ha instalado en los oídos de Salvini su opinión sobre conviene enviar al primer ministro a la presidencia de la República, porque es la mejor garantía de estabilidad y de formar un gobierno con mucha más participación de los grupos políticos.

Dos personajes fundamentales en esta historia son Salvini y el líder del Partido Demócrata, Enrico Letta. Ambos están discutiendo una salida, basada en un doble acuerdo, porque si Draghi es elegido, hay que establecer cuáles serán las características del nuevo gobierno y quién lo presidirá como primer ministro. Este intercambio es clave: si la discusión es fructífera, se elegirá a Draghi. Salvini y Letta serán los ganadores políticos.

De hecho, el acuerdo Salvini-Draghi daría lugar a un pacto para el final de la Legislatura, que te permitirá gobernar sin problemas hasta las elecciones generales de 2023, en las que se verán las caras las dos grandes coaliciones.