Seré curioso … ¿de qué nos reímos?

Por tragicomedia que sea, no deja de ser una tragedia. La comedia es solo una forma de sobrevivir a la crueldad de la vida oa las consecuencias de nuestras decisiones. Allí vive México, riéndose del destino que seguimos eligiendo para nosotros. La risa es una forma de disimular el llanto, la pregunta es, ¿cuánto durará el «jajaja» antes de que la realidad nos pase factura?

Durante los últimos tiempos (días) el país ha vivido crisis que, en otros sexenios, habrían, por lo menos, tirado por la borda la popularidad de los gobernantes. Nadie en su sano juicio quiere que al presidente le vaya mal, el problema es que estamos eligiendo que le vaya bien, a pesar de nosotros: los sabios.

Los ciudadanos hemos convertido al menos seis tragedias recientes en una tragicomedia. Primero, la violencia en Ciudad Juárez, Tijuana, Guanajuato y Jalisco; que pueden o no ser generados por el crimen organizado como forma de propaganda. El caso es que ya que es más importante lo que diga el presidente López Obrador o el secretario de Gobernación, el alcalde de Tijuana o la operación de hernia de la gobernadora Maru Campos; en lugar de lo que se hace, quienes convierten el hecho en propaganda, son los gobernantes.

En segundo lugar, los mineros atrapados en Coahuila lamentablemente se están convirtiendo en una anécdota. En 2010 el mundo vio con asombro el proceso para sacar a los mineros atrapados del centro de la tierra en Atacama, Chile; hasta el punto de que literalmente se convirtió en una película de Hollywood. La comunicación política convirtió la supervivencia de los mineros en el rescate político del entonces presidente de ese país, Sebastián Piñera.

Hoy, el entierro físico de 10 mineros mexicanos en Coahuila es una nota más y la comunicación política ha logrado mandar a la tangente a los culpables, la corrupción presuntamente ligada también a esta Administración y el egocentrismo de retrasar la ayuda internacional. La mañana como paracetamol.

Tercero, la confusión como estrategia. La elección del empresariado mexicano de no molestar al presidente confunde hasta al más experimentado tomador de decisiones porque dentro del discurso empresarial hay queja, pero hay acuerdo. Esa relación empieza a sonar como una violación consentida o una especie de sadismo sexual.

En cuarto lugar, hoy ya no se debate sobre la legalidad, conveniencia o forma de atender la demanda a través de la importación de médicos; De lo que estamos hablando es de las declaraciones de López Gatell para quitarle legitimidad a las oficinas de farmacia. Señor Subsecretario, no necesariamente los atendemos por confianza, lo hacemos por necesidad y la “necesidad” no es solo una cuestión de dinero, sino también de tiempo y disponibilidad.

Quinto, es que la inmoralidad de las declaraciones y presuntos actos de Alejandro Moreno, hacen moral la actuación del Gobernador Sansores. Deberíamos sentirnos ridículos si seguimos aceptando que el juicio político es otra forma de propaganda y nunca una forma de justicia.

Sexto, instituciones financieras que se derrumban a la vista de las autoridades, ahí está el caso de Unifin, que no es el primero, pero no será el último de este sexenio. Sus consecuencias parecen lejanas si no tienes ningún interés financiero en ellas, pero la economía y las finanzas siempre están entrelazadas.

El “jajaja” con el que estamos enfrentando la realidad de México, empieza a sonar como el “tick” de las minas terrestres. Para sobrevivir tenemos que seguir caminando en su territorio, pero tarde o temprano nos explotará a nosotros o a un miembro de la familia. ¿De qué nos estamos riendo?

POR ÓSCAR SANDOVAL SÁENZ
CONSULTOR, SOCIO DE 27 PIVOT
[email protected]
@OSANDOVALSAENZ

CAMARADA

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