El Gobierno Nacional enfrenta una nueva crisis de popularidad tras las elecciones legislativas, con Javier Milei consolidando su presencia en el Congreso pero viendo caer su aprobación popular a niveles históricamente bajos. Según un estudio realizado por la consultora Investigación de Pulso, los números son contundentes: solo el 37,2% de la población evalúa positivamente la gestión del gobierno, mientras que el rechazo alcanza un preocupante 54,8%, el nivel más alto registrado en la serie.
La imagen positiva del Presidente ha perdido más de 7 puntos desde su pico en septiembre de 2025, reflejando un descontento generalizado en la población. La reforma laboral aprobada en el Congreso ha sido señalada como uno de los factores que han contribuido a este descenso en la aprobación. Según el estudio, el 44,6% de los encuestados no está de acuerdo con el proyecto de reforma laboral, mientras que solo el 35,1% lo apoya.
Además, la percepción sobre los efectos de la reforma laboral es negativa: el 56,5% cree que habrá menos empleo y el 56% estima que generará recesión económica. Este pesimismo se refleja en la falta de confianza en que el gobierno esté realizando un ajuste correcto, con el 47,2% de los encuestados creyendo que la Nación no se está ajustando como debería.
Por otro lado, la falta de liderazgo en la oposición también es un problema para el gobierno. Según el estudio, el 48,5% de los argentinos no identifica a ningún líder opositor claro, lo que dificulta la posibilidad de capitalizar la crisis de popularidad del oficialismo. Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires, y Cristina Fernández de Kirchner son los líderes más mencionados, pero ninguno logra destacarse de manera contundente.
En resumen, el Gobierno Nacional enfrenta un desafío importante para recuperar la confianza de la población y revertir la tendencia negativa en su aprobación. La reforma laboral y la percepción de un ajuste inadecuado son puntos críticos que deben abordarse con urgencia para evitar mayores niveles de descontento y desconfianza en la gestión gubernamental.







