Una historia de aeropuertos – El Financiero

El lunes 29 de octubre de 2018, el presidente electo del país, Andrés Manuel López Obrador, anunció que, como resultado de la consulta ciudadana realizada el día anterior, el Aeropuerto Internacional de Nuevo México (NAIM), que había comenzado a ser construido en Texcoco, sería cancelado. En esa misma fecha anunció que se construiría un nuevo aeropuerto en la Base Militar Santa Lucía.

La noticia sacudió al mundo empresarial mexicano. Todos asumieron que la consulta era solo el mecanismo para dar un barniz de legitimidad a una decisión que ya había tomado López Obrador, decisión a la que se opusieron algunos colaboradores cercanos, como Alfonso Romo o Carlos Urzúa. Además de cancelar un proyecto con un importante grado de avance y que había sido parcialmente financiado mediante la emisión de bonos en los mercados internacionales, el proyecto del nuevo aeropuerto implicaba su operación simultánea con la del actual aeropuerto, Benito Juárez.

Las recomendaciones de varios expertos indicaron que sería muy complejo desde el punto de vista aeronáutico operar los dos aeropuertos de forma conjunta. Sin embargo, personalidades cercanas al Presidente, como Jorge Jiménez Espriú, secretario de Comunicaciones y Transportes, o el constructor José María Riobóo, convencieron al Presidente de que era posible tener ambos aeropuertos y que además sería más económico que el NAIM. Víctor Manuel Hernández, quien luego asumió la dirección del SENEAM, el servicio encargado del tráfico aéreo, convenció al presidente electo de que ambos aeropuertos podrían operarse simultáneamente.

Desde el inicio de la actual Administración, este tema se ha vuelto estratégico en la imagen del presidente López Obrador. Hacer realidad el proyecto poco tuvo que ver con mejorar la conectividad aérea en México o descongestionar el AICM.


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Así como la cancelación del NAIM en Texcoco fue un acto emblemático mediante el cual se establecieron las reglas del juego con empresarios mexicanos y extranjeros, haciendo realidad la operación simultánea del AICM y del que luego se denominó Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). ), se convirtió en un símbolo más de la capacidad del Gobierno para ejecutar grandes proyectos de infraestructura a menor costo y en menor tiempo que en administraciones anteriores.

En caso de que falte algo en esta ecuación, hay otra variable. El proyecto AIFA fue coordinado y ejecutado por el Ejército, que también es su administrador. Con el proyecto del nuevo aeropuerto también se le dio un nuevo rol a las Fuerzas Armadas Mexicanas, quienes se convirtieron en ingenieros y operadores de aeropuertos. Este hecho también fue emblemático del nuevo rol del Ejército Mexicano.

Finalmente, el 21 de marzo de 2022, a pesar de ser una obra inconclusa, se inauguró oficialmente el AIFA y desde ese mismo día comenzaron algunas operaciones comerciales. Sin embargo, pasaban las semanas y las aerolíneas no incrementaban sus operaciones en los AIFA, que apenas sumaban 8 o un poco más por día.

Hay otra parte de esta historia que debe ser contada. La Administración Federal de Aviación (FAA), el regulador del tránsito aéreo de Estados Unidos, al realizar las evaluaciones periódicas de seguridad que realiza en los países con los que tiene convenios, encontró diversas deficiencias en México y el 25 de mayo de 2021 rebajó la seguridad aérea mexicana a la denominada “Categoría 2″, de la “Categoría 1″ en que se encontraba.

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Algunos de los problemas básicos que se encontraron tenían que ver con la experiencia técnica, el personal calificado, los procedimientos de inspección y la resolución de problemas de seguridad, según el comunicado de la agencia estadounidense. El diagnóstico de la FAA no se equivocó, ya que a lo largo de los meses se revelaron varios incidentes en los que hubo un nivel de riesgo inaceptable en las aproximaciones de las aeronaves tanto en el Valle de México como en otras partes del país.

En el caso del AICM, las cosas llegaron a un extremo intolerable el 7 de mayo, cuando se documentó a través de un video un incidente en el que un avión de la aerolínea Volaris estaba a punto de aterrizar en una pista donde otro avión estaba por despegar. Los controladores aéreos señalaron diversas irregularidades en la administración del tráfico aéreo y cerca de 30 incidentes de riesgo.

El Gobierno del presidente López Obrador aprovechó la ocasión para “negociar” con varias aerolíneas mexicanas el traspaso de cierto número de operaciones del AICM al AIFA. Aeroméxico indicó que sus operaciones en el aeropuerto de Santa Lucía pasarían de 4 a 30 por día; Volaris aumentaría sus operaciones diarias a 20 y Viva Aerobus a 10. Sin embargo, al menos Aeroméxico indicó que serían adicionales y no traslado de destinos AICM a Santa Lucía. Esto no será inmediato, sino que se hará efectivo a partir de agosto y en los meses siguientes.

En cambio, lo que se buscará que tenga un efecto inmediato es el traslado de las operaciones de carga nacional, mientras que las operaciones de carga internacional se trasladarán en un estimado de tres meses. Las estadísticas operativas del AICM indican que solo en marzo se recibieron en el AICM 43 mil toneladas de carga, pero solo el 17 por ciento corresponde a carga nacional y el 83 por ciento a carga internacional, que por ahora no podrá moverse.

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Todavía es demasiado pronto para saber con certeza cuál será el efecto real de todo este proceso de ajuste. Pero, seguramente AMLO podrá decir que triunfó y que logró la operación simultánea de los aeropuertos.

Pero eso está por verse frente al desafío del control del tráfico aéreo. Dado que el volumen de operaciones de AIFA hasta ahora ha sido realmente marginal, no ha habido una presión real para organizar el tráfico aéreo en el Valle de México. Pero en la segunda mitad del año vendrá el verdadero reto y veremos si realmente ambos aeropuertos pueden convivir con un mayor volumen de operaciones en el AIFA.

El secretario general del Sindicato de Controladores Aéreos, José Antonio Covarrubias, ha indicado que, si se hace correctamente, la operación de los dos aeropuertos es factible, aunque no de forma simultánea sino secuencial. Sin embargo, señaló que se puede hacer de tal manera que, para efectos prácticos, podría parecer que es simultáneo.

Veremos qué ocurre en los próximos meses con esta turbulenta historia de dos aeropuertos que el Gobierno quiere que convivan.

Pilar Benegas

Pilar Benegas es una reconocida periodista con amplia experiencia en importantes medios de USA, como LaOpinion, Miami News, The Washington Post, entre otros. Es editora en jefe de Es de Latino desde 2019.