El sector brasileño de entrega de alimentos a través de aplicaciones en línea ha sido sacudido por acusaciones de espionaje corporativo y tácticas deshonestas, en medio de una intensa competencia impulsada por la llegada de rivales respaldados por China. Con un valor estimado en 20 mil millones de dólares, este mercado se ha convertido en un campo de batalla donde las empresas luchan por ganar participación en el mayor mercado consumidor de América Latina.
La empresa brasileña iFood y la china Keeta, propiedad del gigante Meituan, han denunciado ser víctimas de actividades ilegales que están siendo investigadas por la policía. Diego Barreto, director general de iFood, ha declarado a Tiempos financieros que han detectado un plan coordinado para robar sus secretos comerciales y obtener ventajas injustas en el mercado, especialmente después de que dos competidores chinos anunciaran sus planes de ingresar al mercado brasileño.
Brasil, con una población altamente conectada y una fuerte adopción de pagos digitales, se ha convertido en un objetivo clave para las empresas tecnológicas chinas. Keeta y 99, propiedad de Didi, la aplicación de transporte compartido más grande de China, han desafiado el dominio que iFood mantenía en el mercado. Sin embargo, la competencia ha llevado a acusaciones de espionaje empresarial, con consultoras extranjeras intentando obtener información confidencial sobre las operaciones de iFood.
La batalla por el mercado de entrega de alimentos en Brasil ha generado investigaciones penales, con ex empleados de iFood siendo investigados por robo o compartición de datos sin autorización. Algunos de ellos, sospechosos de descargar datos de restaurantes y compartirlos sin permiso, han pasado a trabajar para 99. Estos incidentes han generado tensiones y han puesto en entredicho la ética empresarial en el sector.
A pesar de las acusaciones, Keeta y Meituan han negado cualquier participación en actividades ilegales y han expresado su compromiso con la legalidad. Mientras tanto, iFood ha presentado demandas contra exempleados por supuestas violaciones de cláusulas de no competencia, en un intento por proteger su posición en el mercado.
En este escenario de rivalidad y acusaciones cruzadas, la industria de entrega de alimentos en Brasil se enfrenta a un futuro incierto. Con la entrada de nuevos actores respaldados por importantes inversiones, la competencia se intensifica y las empresas deben demostrar su compromiso con la transparencia y la ética empresarial para ganarse la confianza de los consumidores.








