La revolución tecnológica que cambió Argentina para siempre
En marzo de 1981, la inteligencia artificial era solo una idea futurista, las redes sociales no existían y la telefonía móvil era un lujo inalcanzable en Argentina. En ese contexto, nuestro país aprobó la Ley de Transferencia de Tecnología 22.426, una normativa que buscaba regular los contratos de asistencia técnica, transferencia o licencia de tecnología proveniente del exterior.
Un cambio necesario para aliviar la carga burocrática
Con el paso de los años, la aplicación de esta ley se fue flexibilizando, hasta llegar a la Resolución INPI 38/2026, publicada recientemente. Esta nueva normativa busca simplificar el proceso de registro de contratos, eliminando trámites engorrosos y reduciendo los tiempos de espera.
Puntos a favor y en contra de la Resolución INPI 38/2026
Entre los aspectos positivos de esta resolución, se destaca la eliminación de normas regulatorias extensas y complejas, la aceptación de contratos con firmas electrónicas y la reducción de costos en materia de Impuesto de Timbres. Sin embargo, también hay aspectos negativos a considerar, como la incertidumbre en los costos finales para las empresas y la necesidad de gestionar la apostilla para evitar problemas tributarios.
El desafío de la tecnología en la economía argentina
Si bien la tecnología ha evolucionado significativamente desde 1981, el intercambio de conocimiento a nivel internacional sigue siendo fundamental para el crecimiento de la economía argentina. Es por eso que es crucial contar con especialistas fiscales que puedan evaluar cada caso y evitar costos ocultos que puedan afectar gravemente a las empresas.
En resumen, la Resolución INPI 38/2026 representa un paso importante hacia la simplificación de los trámites para las empresas que buscan acceder a tecnología extranjera. Sin embargo, es fundamental seguir de cerca la evolución de esta normativa y contar con asesoramiento especializado para garantizar el cumplimiento de las obligaciones fiscales y evitar sorpresas desagradables en el futuro. ¡La tecnología ha cambiado, pero la importancia de un buen asesoramiento fiscal sigue siendo crucial!







