“Vamos a utilizar todos los instrumentos económicos contra Rusia para que la guerra termine”

El impacto de la guerra en Ucrania mantiene a Europa y su economía en vilo. Las previsiones sobre crecimiento e inflación están en revisión permanente y el escenario es incierto. Pero la vicepresidenta y ministra de Economía de España, Nadia Calviño, se mantiene optimista.

Calviño, nacida en 1968 y que con 23 años ya era profesora de Política Económica en la Universidad Complutense de Madrid, llegó a la Comisión Europea en 2006, donde durante 12 años ocupó altos cargos en Competencia y Presupuestos.

El presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, la nombró vicepresidenta y ministra de Economía en 2018. Desde enero es también presidenta del Comité Monetario y Financiero (CMFI) del FMI. A ella le gusta la ópera. Cuando Clarín la entrevistó en la oficina que el gobierno español tiene en la sede del Consejo Europeo, en Bruselas, confesó que estaba terminando de leer el “Ulises” de James Joyce. El próximo será “La uruguaya”, del argentino Pedro Mairal.

-El ciclo económico pospandemia apuntaba a un momento de crecimiento. La guerra y sus consecuencias económicas ponen esto en duda.

-La guerra está dando lugar a revisiones a la baja del crecimiento y al alza de la inflación. El impacto de la guerra trasciende las fronteras de los países en conflicto, los países vecinos o incluso Europa. Hay un impacto mundial. Se confirmó en las reuniones de primavera (FMI) y, según la Comisión Europea y nuestra propia visión, la recuperación se ralentiza, pero no se pone en riesgo. Todas las organizaciones siguen viendo a España como uno de los países con un crecimiento más intenso este año y el próximo, a nivel europeo. Hablamos de una tasa media en el periodo 2021-2023 superior al 4%. Esa es una fuerte recuperación.


Nadia Calviño, junto al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, en una sesión del Parlamento, en Madrid, en febrero. Foto: REUTERS

– ¿No tienes miedo de que la guerra hunda ese crecimiento?

-No es lo que estamos viendo. Es evidente que la guerra trae una enorme incertidumbre y hace más difícil que nunca hacer previsiones, pero en el caso de España vemos una recuperación muy fuerte del empleo, que sigue siendo muy fuerte en el mes de mayo; también de inversión, a diferencia de crisis anteriores, y de turismo internacional. Todo esto es una base para un fuerte crecimiento este año y el próximo, sujeto a todas las incertidumbres que nos rodean.

-¿Hasta dónde están dispuestos a sufrir económicamente los gobiernos europeos para que Rusia pierda la guerra?

-Desde el primer momento nos hemos planteado utilizar todos los instrumentos económicos a nuestro alcance de forma inteligente. Y esta consiste en imponer sanciones que tengan el máximo impacto sobre Vladimir Putin para que la guerra termine lo antes posible, que es nuestro objetivo, y el mínimo impacto negativo sobre las economías de la Unión Europea.

Inflación y oferta

-Cuando la inflación empezó a crecer en Europa se decía que era temporal y por problemas en las cadenas de suministro globales. Que en primavera caería. ¿Caerá o vienen años de alta inflación?

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-España fue el primer país en dar la voz de alarma cuando empezamos a ver la subida de los precios de la energía y otras materias primas el pasado verano. Por la estructura del mercado en España y la enorme elasticidad que existe respecto a la evolución de los precios en los mercados internacionales, inmediatamente vimos que esto era motivo de preocupación y ya pedimos que se tomaran medidas, que ahora se están incorporando en el catálogo de respuestas de la Unión Europea.

¿Y estas medidas son suficientes?

-Está claro que la guerra ha cambiado el escenario respecto a las previsiones de inflación, pero aun así, las previsiones del Banco Central Europeo y del Banco de España apuntan a una fuerte ralentización en la segunda parte del año y vuelven a rondar los 2 % en el año 2023.

-¿Por qué se habla tanto en Europa de autonomía estratégica?

-Tenemos que reforzar la autonomía estratégica de Europa en bienes que han resultado imprescindibles, como los semiconductores. También implementamos medidas para reducir la dependencia estratégica de Rusia del petróleo, el gas y el carbón, diversificar las fuentes de suministro y, sobre todo, reforzar la autonomía estratégica que nos otorgan las energías renovables.

El ministro de Economía español defiende las sanciones económicas contra el gobierno del presidente ruso, Vladimir Putin.  Foto: EFE

El ministro de Economía español defiende las sanciones económicas contra el gobierno del presidente ruso, Vladimir Putin. Foto: EFE

-Cuando empezó la pandemia, el ministro de Asuntos Exteriores europeo, Josep Borrell, dijo que Europa no produce ni un gramo de paracetamol. La Unión Europea importa buena parte de los productos básicos de consumo habitual. Algunos provienen de muy pocos proveedores. ¿Debería eso cambiar?

-En estos dos últimos años nos hemos dado cuenta de que no teníamos garantía de suministro de algunos bienes que se han revelado como imprescindibles. En un primer momento, las mascarillas y equipos de protección para los trabajadores. Luego las vacunas y algunos otros tipos de medicamentos y, más recientemente, los semiconductores. Creo que es bueno tomar conciencia de que tenemos que fortalecer nuestra autonomía estratégica, pero no todo pasa porque todo lo producimos.

-¿Después?

-También podemos tener reservas estratégicas, por ejemplo de ciertos medicamentos para asegurarnos de que podemos reaccionar de manera eficiente. España siempre ha apoyado que este tipo de reservas tengan un carácter europeo para que también podamos ser eficientes en la gestión de nuestros recursos. Vacunas es un ejemplo paradigmático de cómo hemos tenido una gestión centralizada de la producción, investigación, desarrollo y distribución. Esto nos ha permitido liderar campañas de vacunación en el mundo.

“Tenemos que reforzar nuestra autonomía estratégica (…) Podemos tener reservas estratégicas, por ejemplo de ciertos medicamentos para asegurarnos de que podemos reaccionar de manera eficiente”.

-De la crisis financiera que empezó en 2008 la Unión Europea salió con políticas de ajuste. Se establecieron condiciones económicas que a veces bordeaban las condiciones políticas. En esta crisis salen con una política más expansiva. ¿Será porque el balance político es diferente o porque se aprendió de la crisis anterior?

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-Creo que aprendimos las lecciones de la crisis financiera. España es un magnífico ejemplo de un país en el que hubo una caída de la inversión pública y privada que recién ahora está recuperando los niveles de 2012. Hemos tenido una pérdida de cada desde el punto de vista de la inversión y hemos tardado 10 años en recuperar los niveles del PIB, 12 años para recuperar los niveles de empleo, la inversión aún no se ha recuperado a los niveles de 2007. Pero ya tenemos niveles de empleo más altos que antes de la crisis financiera y niveles de inversión que también se han recuperado. Estamos viendo una salida de la crisis mucho más rápida y mucho más intensa. Creo que hay una nueva conciencia de que todos estamos en el mismo barco y que tenemos que hacer una inversión muy fuerte en la transición verde y digital y tenemos que hacerlo a nivel europeo.

-¿Los fondos europeos (70.000 millones de euros en tres años en un fondo perdido) están teniendo el impacto que pensabas que iban a tener?

-Sí. La recuperación de la actividad, el empleo y la inversión en España no se entiende sin el plan de recuperación. Ya las decisiones de las empresas han cambiado con esa perspectiva. Crecimiento de la inversión superior al 9%, superior al 11% en bienes de equipo y al 17% en productos de propiedad intelectual. Grandes fabricantes de automóviles como el Grupo Volkswagen y Stellantis anunciaron inversiones de varios miles de millones para ubicar sus plantas de fabricación de vehículos eléctricos en España. Y hay un gran interés de las grandes empresas tecnológicas por invertir en España.

“Necesitamos hacer una inversión muy fuerte en la transición verde y digital y tenemos que hacerlo a nivel europeo”.

-La Reserva Federal y próximamente el Banco Central Europeo empiezan a subir los tipos de interés ya reducir o eliminar las compras de deuda. Que tradicionalmente aprecia el dólar y el euro y mueve capitales de economías emergentes. ¿Pasamos a ese escenario?

-Desde el punto de vista de la política monetaria, Europa y Estados Unidos no están en la misma situación. Los orígenes de la inflación en el caso europeo son importados, se debe a causas exógenas y eso explica que el Banco Central Europeo anuncie que subirá progresiva y paulatinamente los tipos de interés para pasar a territorio positivo en la segunda parte del año. En otras palabras, estamos hablando de un enfoque diferente al de los Estados Unidos. El impacto global potencial es un tema que se ha discutido en las reuniones del FMI y que debemos tomar en serio desde el punto de vista de nuestro objetivo compartido de preservar la estabilidad financiera mundial. Tenemos que utilizar los diferentes instrumentos que tenemos, incluidos los del FMI, para proteger esa estabilidad financiera y evitar que haya una situación de tensión generada por los países más vulnerables.

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mensaje a argentina

-¿Qué se dice desde un Ministerio de Economía europeo a un país que vive desde hace muchas décadas con una alta inflación?

-Son temas que hemos tratado en ocasiones con los diferentes gobiernos. Todos tienen objetivos muy claros de reducir la inflación y estar en un camino fiscalmente responsable. Espero que se avance en esta dirección.

-Es imposible controlar desde Europa temas que empujan la inflación al alza, como el cierre en China.

-Está claro que los cambios geopolíticos y también los problemas de las cadenas de suministro globales no están bajo el control de un gobierno nacional. Estamos comprometidos con la diversificación de las fuentes de abastecimiento, área en la que apoyamos la implementación del acuerdo con Mercosur.

– ¿El discurso de la autonomía estratégica, de la deslocalización de determinados sectores, no es proteccionista?

Yo no lo veo así en absoluto. Está claro que no podemos fabricarlo todo en Europa y ese no tiene por qué ser el objetivo. Debemos tener una mayor diversificación, pero al mismo tiempo no podemos depender de un solo proveedor para productos sensibles y donde puede haber interrupciones en las cadenas de suministro. La diversificación de suministros es una forma de solucionarlo. Tener reservas estratégicas es otra forma, y ​​en tercer lugar, de desarrollar una capacidad de producción, por ejemplo con semiconductores, porque no parece razonable que Europa no tenga una capacidad de producción en un bien absolutamente imprescindible para el desarrollo tecnológico. Pero no lo veo para nada como proteccionismo, sino como un refuerzo para tapar los posibles huecos de la globalización de las últimas décadas. El enfoque de España no revertirá la globalización sino que reforzará nuestra autonomía estratégica.

-Se habla mucho en Francia de deslocalización. No en España.

-España quiere atraer inversiones. Creemos que la fuerza de la Unión Europea es precisamente que somos la potencia comercial mundial. España es una economía muy abierta, con empresas internacionalizadas y vemos el comercio internacional como un activo. Sí queremos resolver las posibles vulnerabilidades que se hayan podido generar en las últimas décadas.

-¿España apoya a Argentina en sus negociaciones con el FMI?

-España tiene una relación muy estrecha con el pueblo argentino. Es un pueblo hermano y un país muy cercano. España apoya a Argentina en los diferentes foros internacionales y seguimos en esta línea. Como presidente del IMFC del FMI, lo que creo es que es positivo que haya un diálogo constructivo entre el gobierno argentino y el FMI para que se pueda avanzar en esa línea de enfrentar la inflación y reducir los desequilibrios fiscales y también lograr más crecimiento económico sostenible desde el punto de vista financiero, ambiental y social.

Bruselas, especial

CB